Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Dr. Reynaldo Pared Pérez;
Honorable Señor Vicepresidente de la República, Dr. Rafael Alburquerque;
Honorable Señora Primera Dama, Dra. Margarita Cedeño de Fernández;
Honorable Señor Presidente de la Cámara de Diputados, Lic. Julio César Valentín;
Honorable Señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Dr. Jorge Subero Isa;
Su Eminencia Reverendísima Monseñor Józef Weso¬lowski, Nuncio Apostólico de Su Santidad Benedicto XVI;
Honorable Señor Presidente de la Junta Central Electoral, Dr. Julio Cesar Castaños;
Señores Ministros;
Honorables Miembros del Cuerpo Diplomático y Consular y de los Organismos Internacionales;
Honorables Señores Miembros de la Asamblea Nacional;
Autoridades Civiles y Militares;
Invitados Especiales;
Señoras y Señores;
Pueblo Dominicano:
El pasado 26 de enero, fecha en que conmemoramos el natalicio del fundador de la Patria, Juan Pablo Duarte, esta augusta Asamblea Nacional fue partícipe de la proclamación de una nueva Constitución de la República.
Esa nueva Constitución, que postula el Estado de Derecho, la eliminación de la arbitrariedad y el abuso de poder, la iniciativa popular en materia legislativa, la garantía al pleno ejercicio de las prerrogativas individuales, la equidad de género y la creación de un Tribunal Constitucional, constituye el punto de partida de lo que debe ser el objetivo político fundamental de la República Dominicana en el siglo XXI: la consolidación de la democracia, la libertad y el desarrollo.
Todo esto, por supuesto, coloca al pueblo dominicano como artífice o actor fundamental de nuestro sistema político democrático. Así lo consigna, de manera inequívoca, el artículo 2 del nuevo texto, que dice así:
“La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, de quien emanan todos los poderes, los cuales ejerce por medio de sus representantes o en forma directa…”
La proclamación de esa nueva Carta Magna, la cual consigna las reglas del juego democrático en nuestro país, sólo fue posible por la entusiasta, firme y decisiva participación de todos ustedes, integrantes de ambas cámaras legislativas, representantes de las distintas fuerzas políticas nacionales, que supieron anteponer el interés de la Patria por encima de cualquier otra consideración de carácter particular.
En definitiva, la proclamación de esa nueva Ley Sustantiva del Estado, que dispone de 277 artículos, lo que pone de manifiesto, es la virtud de que dispone el pueblo dominicano y las organizaciones políticas, cívicas y religiosas que le representan, de actuar con responsabilidad, con capacidad de dialogo y de asumir compromisos con la única e inquebrantable finalidad de garantizar la paz, la concordia y la convivencia civilizada de la familia dominicana.
Naturalmente, con la aprobación de esa nueva Constitución, se requiere ahora de nuevos proyectos e iniciativas que contribuyan a modernizar, ajustar y adaptar nuestra actual legislación a lo estipulado en la nueva Carta Magna.
Juntos elaboramos y aprobamos la nueva Constitución. Ahora, con motivo del certamen organizado para el próximo 16 de mayo, le corresponde, una vez más, al pueblo dominicano decidir quienes serán sus legítimos representantes para continuar con esta obra de consolidación de nuestras instituciones democráticas.
Entre los nuevos proyectos que deberán suscitar la atención de este Congreso Nacional, se encuentran, entre otros, la Ley de Partidos Políticos, que aunque no fue objeto de un acuerdo formal con la oposición cuando se suscribió el pacto en favor de la aprobación de la Constitución, responde, sin embargo, a la necesidad de reglamentar el sistema de partidos en el país.
Pero, además, se encuentran también la Ley de Administración Pública, la Ley de Participación Popular, la Ley de Procedimientos Administrativos, la Ley de Jurisdicción Contencioso – Administrativa, la Ley del Tribunal Constitucional y de los Procesos Constitucionales, la Ley de Expresión y de Medios de Comunicación, la Ley de Radio, Televisión e Internet o Ley de Audiovisuales, la Ley de Clasificación de la Información, la Ley de Publicidad y la Ley de Cine.
De igual manera, habrán de producirse modificaciones a la Ley sobre el Defensor del Pueblo, el Recurso de Amparo, la Ley Electoral, la Cámara de Cuentas y la Ley de Municipios y el Distrito Nacional.
Estoy convencido que con la aprobación, por parte de ustedes, señores legisladores, estas disposiciones legales, en base al diálogo franco y abierto, la República Dominicana continuará avanzando por el camino del fortalecimiento institucional de nuestro sistema democrático, premisa fundamental para que pueda haber progreso y bienestar.
En lo que respecta a Haití, permítanme reafirmar lo que ya he sostenido en varias oportunidades: el profundo orgullo que siento por nuestro pueblo, el pueblo dominicano, ante la enorme capacidad de solidaridad y cooperación demostrada con motivo de la tragedia que recientemente sacudió de espanto y de dolor al hermano pueblo haitiano.
Diversas historias podrán ser contadas de los múltiples actos de apoyo y solidaridad realizados tanto por instituciones del Gobierno como por organizaciones del sector privado, pero la que probablemente más perdurará en el recuerdo, por su inmenso sentido humanitario, será la de una madre dominicana lactando a una criatura haitiana.
¡Cuán conmovedor y maravilloso!
Personalmente quedé tan impresionado por esa imagen que no pude resistir la tentación de pedirle a esa noble mujer dominicana, expresión de lo más puro de nuestros sentimientos, que nos acompañara hoy aquí a esta sesión solemne.
En efecto, aquí se encuentra entre nosotros. Ella es Sonia Marmolejos; y le solicito a todos ustedes que le tributemos nuestro reconocimiento; y a través de ella, a todo el pueblo dominicano.
Mirando hacia adelante, debo indicar que en la actualidad diversas instituciones del Estado dominicano se encuentran trabajando de manera continua con funcionarios del Gobierno de Haití en el diseño de planes e iniciativas para dar respuesta, en lo inmediato, a los daños causados por el terremoto, así como también a la elaboración de un plan integral, de mediano y largo plazo, de desarrollo económico, social y político del país.
Esos trabajos culminarán con la celebración aquí en Santo Domingo, durante el mes de junio, de una Cumbre Mundial por el Futuro de Haití, como ya se ha informado a la opinión pública, en la cual se procura establecer el compromiso de la comunidad internacional en hacer de la hermana República de Haití, una nación digna de mejor destino.
Con el respaldo inicial, espontáneo, que en su hora de dolor esa comunidad internacional ha tenido para con nuestros vecinos más próximos, nos sentimos animados en pensar que a escala mundial ya se tiene plena conciencia del imperativo moral que resulta de ir en auxilio de la primera nación, formada por descendientes de africanos, que en base a la sangre y al sacrificio de sus mejores hijos, se declaró libre del yugo de la esclavitud y del dominio de cualquier potencia imperial.
¡Haití merece y reclama el apoyo de la comunidad internacional!
Hoy en la mañana, nos hemos enterado de los trágicos acontecimientos ocasionados en Chile por la ocurrencia de otro terremoto, de una intensidad de 8.8 en la Escala de Richter.
Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo de Salvador Allende, de Pablo Neruda y Michelle Bachelet.
Nuestros corazones y nuestras oraciones están con ustedes.
La República Dominicana estará siempre respaldando iniciativas de cooperación y solidaridad, como la de continuar ejerciendo un rol de mediación en los potenciales conflictos que pudiesen suscitarse entre los pueblos hermanos de nuestra América.
En el plano internacional, esa es nuestra misión: convertir a la República Dominicana en un centro mundial para la paz.
Honorables Miembros de la Asamblea Nacional:
Hace apenas un año, ante este mismo escenario, hacíamos referencia a la situación de aguda crisis que se ha cernido sobre el sistema económico mundial desde mediados del año 2007, la cual ha provocado la mayor paralización de la economía de los últimos 75 años, al tiempo que ha dejado un saldo de millones de personas sin hogares, sin empleos, sin esperanza y lanzados a la miseria extrema.
La razón fundamental de esa crisis se debió a la adopción, desde la década de los ochenta, de un modelo económico basado en la desregulación del sistema financiero, o lo que es lo mismo, en la supuesta capacidad de los mercados para auto – regularse, lo que dio origen a la modalidad del capitalismo especulativo de casino.
Ese capitalismo de casino, en base a la innovación tecnológica y al desarrollo de nuevos productos y servicios financieros, arrastró al mundo a un terremoto económico que sobrepasó la escala de Richter, pues generó una deuda en activos financieros o papeles comerciales de 60 trillones de dólares, lo que equivale a decir ocho veces el producto bruto de todo el planeta.
Tanta irresponsabilidad y tanto desmedido afán de lucro y de avaricia, tenía forzosamente que repercutir en distintas partes del mundo, y es por esa razón, que esa crisis, la cual tuvo su cuna en los Estados Unidos, se extendió, como una epidemia contagiosa, por Europa, Asia, África y América Latina.
Al abordar este tema, el Premio Nóbel de Economía norteamericano, Joseph Stiglitz, en su más reciente libro, titulado Caída Libre o Freefall, en inglés, hace la siguiente afirmación:
“En octubre del 2008 la economía de los Estados Unidos se encontraba en caída libre, en condiciones de arrastrar consigo buena parte de la economía mundial. Había habido caídas de la bolsa de valores, contracciones del crédito, crisis del sector inmobiliario y un conjunto de ajustes previos. Pero desde la Gran Depresión nada de esto se había presentado de manera simultánea; y nunca antes las nubes de la tormenta se habían movido tan rápidamente a través de los océanos del Atlántico y del Pacífico, acumulando tanta fuerza en su paso. Pero mientras todo parecía estarse desplomando al mismo tiempo, había una fuente común: la irresponsable política de préstamo del sector financiero, la cual alimentó la burbuja inmobiliaria que eventualmente explotó. Lo que se estaba desencadenando eran las consecuencias predecibles y pronosticadas de la ruptura de la burbuja. Tales burbujas y sus consecuencias son tan antiguas como el capitalismo y el propio sistema bancario. Era que en los Estados Unidos tales burbujas no habían tenido lugar durante décadas después de la Gran Depresión debido a las regulaciones que el gobierno había adoptado después de ese trauma. Una vez que se había establecido la desregulación, sólo era cuestión de tiempo para que los horrores del pasado volvieran a repetirse. Las llamadas innovaciones financieras sólo sirvieron para que las burbujas fuesen más grandes antes de su estallido y más difícil la solución de los problemas causados”.
Debido a la crisis, el crecimiento de la economía mundial durante el año pasado se desaceleró de manera considerable, cayendo la producción en más de seis trillones de dólares con respecto al 2008.
Según datos oficiales, durante el 2009, México, por ejemplo, tuvo un decrecimiento de su economía en torno al 7%, siendo el país del hemisferio más afectado por la crisis.
Pero, de igual manera, Chile, Costa Rica, Honduras, Nicaragua y El Salvador experimentaron decrecimiento, mientras que Colombia y Guatemala habrían crecido en tasas cercanas a cero.
Solamente Panamá y Uruguay lograron niveles de crecimiento por encima del 1%.
Sin embargo, la República Dominicana, junto a Bolivia, alcanzó la más alta tasa de crecimiento en América Latina el año pasado, con un 3.5%.
A pesar de ser una tasa de crecimiento por debajo de los niveles históricos acostumbrados en nuestro país, debemos sentirnos más que satisfechos de que en medio de las turbulencias de la crisis financiera global, la República Dominicana terminase equiparada el año pasado con el mayor índice de crecimiento económico de toda América Latina.
Por supuesto, el hecho de haber alcanzado, en términos relativos, tan significativo nivel de crecimiento, en medio de la recesión global, no quiere decir que la República Dominicana permaneciese inmune a los efectos de ese fenómeno devastador.
En nuestro caso, fuimos afectados por la disminución del comercio internacional, por las limitaciones al financiamiento externo y por el flujo de capitales entre las naciones.
Los ingresos corrientes del Gobierno cayeron un 9% respecto al año 2008, lo que representa una cifra por encima de 22 mil millones de pesos; y fue sólo a partir del mes de octubre, es decir, durante el último trimestre, que empezamos a recibir recursos de los organismos internacionales.
En ese contexto, en el que el sector privado también se encontraba resentido por la crisis, y ante la necesidad de dinamizar la economía, el Gobierno se vio en la necesidad de compensar la caída en ingresos corrientes y en recursos externos, mediante el endeudamiento interno con la banca local y por medio de la emisión de bonos por parte de la Secretaría de Estado de Hacienda.
Nuestro endeudamiento interno se realizó dentro de los topes aprobados por el Congreso Nacional en el presupuesto correspondiente al 2009, y conforme al Acuerdo Stand By firmado con el Fondo Monetario Internacional.
Como resultado de ese acuerdo, el país recibió por parte de los organismos multilaterales de financiamiento, un monto de 1 mil 95 millones de dólares.
En lo que respecta a la deuda externa, ésta apenas representa el 18.2% del PIB. Eso está por debajo de la casi generalidad de los países de América Latina y el Caribe, y conforme al criterio del Fondo Monetario Internacional, casi a la mitad del nivel de endeudamiento externo con relación al PIB que teníamos en el año 2003.
Todo esto sirve para poner de manifiesto la prudencia con que la actual gestión gubernamental ha venido comprometiendo el crédito público internacional.
Desde la Gran Depresión de los años 30 y debido en gran parte a la influencia del economista inglés John Maynard Keynes, el gasto público ha sido el principal instrumento de estabilización económica durante los períodos de recesión.
Durante el año pasado, la economía dominicana cerró con un déficit del Gobierno Central de alrededor de 3.5% del Producto Interno Bruto, lo que equivale a unos 55 mil millones de pesos.
Ese déficit se produjo en medio de una circunstancia en la que a pesar de una disminución en las recaudaciones, como hemos indicado, por encima de 22 mil millones de pesos, la Secretaría de Estado de Hacienda tuvo, sin embargo, que transferir más de 20 mil millones de pesos a la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales, por concepto de subsidio, y más de 17 mil millones de pesos al Banco Central, en cumplimiento de la Ley de Capitalización de dicha entidad financiera.
Eso, por otra parte, ocurrió en un contexto en que casi todos los países del mundo, tanto los desarrollados como aquellos en vías de desarrollo, aumentaron de manera dramática sus déficits fiscales a los fines de estimular sus economías a través de una expansión del gasto público.
Algunos países, como los Estados Unidos e Inglaterra, presentan déficits fiscales superiores al 10% del Producto Interno Bruto. España, por ejemplo, terminó el año pasado con un déficit equivalente al 11.8%; Francia, un 8%; y Japón, un 7% del Producto Interno Bruto.
Venezuela terminó el 2009 con un déficit fiscal de 7.6% del PIB; El Salvador, con 5.1%; Chile y Costa Rica, con 4.1%; Honduras, con 3.9%; al tiempo que Colombia, Brasil, Nicaragua y Guatemala, terminaron el 2009 con déficit fiscales entre 3.1 y 3.5% del PIB.
Como podemos observar, el déficit fiscal de la República Dominicana no es sólo inferior al de los Estados Unidos y los países europeos, sino también al del resto de los países de América Latina.
Esos son datos respecto de los cuales podemos sentirnos orgullosos, pues sirven para indicar nuestro compromiso irrenunciable con la prudencia y la estabilidad en el manejo de la economía nacional.
Ahora bien, es importante resaltar que el aumento del gasto público en un contexto de disminución importante de los ingresos, debe realizarse con un sentido de sostenibilidad de la deuda pública.
Una muestra de que en la República Dominicana la política fiscal ha sido sensata y de que el endeudamiento se ha realizado de manera razonable, es que el riesgo país, medido por el índice de bonos de mercados emergentes, disminuyó dramáticamente, convirtiéndose el nuestro en uno de los destinos más confiables para la inversión nacional y extranjera.
La estabilidad del tipo de cambio es otra muestra de la responsabilidad con que se ha dirigido la política fiscal, pues el año pasado la depreciación del peso dominicano fue de tan sólo 2.3%, en un momento en el cual varias de las monedas latinoamericanas presentaron importantes variaciones.
En resumen, ni el gasto público del Gobierno ha sido excesivo, ni tampoco el aumento de la deuda ha resultado insostenible. Por el contrario, hemos actuado a la altura de las circunstancias, con el sentido de equilibrio, madurez y cordura que siempre nos ha caracterizado.
A pesar de los logros previamente indicados, no escapa a nuestra comprensión que para la República Dominicana, tanto el 2008 como el 2009 fueron años particularmente difíciles, de grandes precariedades, en razón, fundamentalmente, de poseer una economía que resulta vulnerable a los factores externos.
Para nosotros, preservar la estabilidad de precios con un desenvolvimiento económico adecuado que garantizara certidumbre en los sectores productivos, resultó una ardua tarea, que requirió mucho ingenio, grandes esfuerzos e inmensos sacrificios, pero sobre todo, de la comprensión, voluntad y decisión de todos los dominicanos.
Comprendiendo la amenaza que inclusive para la estabilidad política democrática del país representaba la crisis financiera global, procedimos a convocar en el mes de enero del año pasado a todos los sectores de la vida nacional a la realización de la Cumbre de la Unidad Nacional Frente a la Crisis Económica Mundial.
Era nuestro criterio, expresado en múltiples oportunidades en aquel momento, que frente a las amenazas y desafíos externos, los pueblos, en lugar de dividirse, lo que hacen es que se unifican, pues sólo en la unidad de la nación, que debe ser monolítica e inalterable, radica la clave del éxito.
Así lo hicimos, y ese evento, organizado por la Secretaría de Economía, Planificación y Desarrollo resultó un gran acontecimiento.
De ahí surgieron, en interacción con los líderes políticos, empresariales, sindicales, comunitarios, religiosos y de organizaciones cívicas, las líneas maestras de la política económica que se aplicó en tiempos de crisis durante el año pasado y que permitió a la República Dominicana salir airosa en medio de tantas peripecias y de tantas eventualidades imprevistas.
Por lo tanto, si algún mérito tienen los logros y resultados obtenidos de la aplicación de esa política económica, sólo se debe a una razón: al sentido de unidad nacional y a la inteligencia colectiva del pueblo dominicano.
De la Cumbre de la Unidad Nacional Frente a la Crisis Mundial surgió el compromiso de disminuir las tasas de interés activa de los bancos múltiples, las cuales, efectivamente, se redujeron de 25.17%, en enero del 2009, a 13.82%, en diciembre del mismo año, esto es, una reducción de 11.35 puntos porcentuales.
De esa cumbre nació la idea de que el Banco Central considerase para fines de cobertura de encaje legal en moneda nacional, los nuevos préstamos otorgados por las entidades de intermediación financiera a los sectores agropecuario, industria manufacturera local, construcción y medianas, pequeñas y microempresas, hasta el monto de 7 mil 500 millones de pesos.
Posteriormente, se redujo el coeficiente de encaje legal de los bancos múltiples y de las asociaciones de ahorros y préstamos, lo que permitió liberar 9 mil 197 millones de pesos, de los cuales más de 7 mil 600 millones fueron orientados a financiar viviendas para familias de bajos ingresos.
Debido a la cumbre se eliminó el impuesto del 2% ad – valorem de la reinscripción de hipotecas, medida que benefició de manera directa al 9% de las hipotecas registradas al mes de agosto del 2009.
Debido a la cumbre se estableció una exención de pago de anticipos de impuesto sobre la renta a empresas en distintas actividades económicas que en razón de la crisis confrontaban dificultades financieras.
Debido a la cumbre se produjo una reducción de la retención de 5 a 0.5% de los pagos realizados por el Estado y sus dependencias a personas físicas y jurídicas por la adquisición de bienes y servicios en relación a cuenta del impuesto sobre la renta.
En fin, como resultado de la realización de la Cumbre de la Unidad Nacional Frente a la Crisis Económica Mundial, se elaboraron numerosas propuestas en diversos aspectos, las cuales contribuyeron a que el país pudiese mitigar el impacto de la crisis global, mantener la estabilidad macroeconómica, reactivar el crecimiento, garantizar la gobernabilidad democrática y promover la paz social.
Quizás, por todo ello, sin incurrir en autocomplacencia, podamos asegurar que en medio de la necesidad y hasta de la desesperación, ha surgido un modelo dominicano de gestión de crisis, que desde nuestra modestia, siempre estaremos dispuestos a compartir, el cual, a decir verdad, resulta muy simple, pues sólo se fundamenta en tres aspectos: el diálogo, la concertación y la confianza infinita en el pueblo dominicano.
En estos momentos, a través de la misma Secretaría de Economía, Planificación y Desarrollo, ahora convertida en Ministerio, trabajamos en la elaboración de la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030, la cual debe servir como carta de navegación para saber en que dirección nos encauzamos a los fines de alcanzar el desarrollo y progreso anhelados para los próximos 20 años.
Apelando al mismo método de consulta y concertación, convocaremos a partir del próximo mes de marzo a los distintos sectores nacionales para discutir la referida propuesta, y confiamos que podamos someter para el mes de agosto de este mismo año el Proyecto de Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo.
Un hecho relevante para la reactivación económica fue la expansión que experimentó la cartera de préstamos del sistema financiero consolidado al sector privado en moneda nacional, la que aumentó en 32 mil 710 millones de pesos durante el período abril – diciembre del 2009.
Ese incremento del financiamiento bancario privado benefició esencialmente las actividades que contribuyeron a sustentar el crecimiento económico del año pasado, como fueron la agropecuaria, la construcción, el comercio y las medianas, pequeñas y microempresas.
Es preciso indicar que dada la magnitud de la crisis financiera global, las proyecciones del sector externo para el año 2009 incorporaban un impacto negativo sobre las principales actividades generadoras de divisas de la economía dominicana.
Sin embargo, al cierre del 2009, se evidenció que los resultados obtenidos superaron favorablemente los pronósticos de principios de año.
Hubo una mejoría en el resultado de la cuenta corriente de la balanza de pagos, lo cual se explica, principalmente, por una disminución de las importaciones totales del país en 3 mil 709 millones de dólares.
La reducción de las importaciones, sobre todo la correspondiente a la factura petrolera, la cual disminuyó en 1 mil 587 millones de dólares, contribuyó a compensar la reducción de 1 mil 556 millones de dólares en ingresos correspondientes de divisas por conceptos de exportaciones nacionales, zonas francas, turismo y remesas.
Durante el 2009, la tasa de inflación medida a través del crecimiento en el índice de precios al consumidor fue de 5.76%, por debajo de lo inicialmente proyectado, lo que significa un logro notable, al cumplirse con holgura la meta del programa monetario del Banco Central.
Es importante destacar que a pesar del entorno internacional desfavorable, nuestro país continuó siendo uno de los destinos turísticos preferidos en la región, recibiendo en el año prácticamente la misma cantidad de visitantes que en años anteriores, lo que permitió que la reducción en los ingresos por turismo fuese apenas de 101 millones de dólares, inferior a lo previsto a principios de año.
Igual ocurrió con las remesas, que tan sólo disminuyeron 180 millones de dólares, muy por debajo de los cálculos iniciales.
Eso se debió, esencialmente, al sentido familiar, espíritu de patriotismo y apoyo solidario de nuestros compatriotas en el exterior, quienes a pesar de sufrir de manera intensa los estragos de la crisis, continuaron, sin embargo, manifestando su compromiso con sus familias y su país.
A ellos les expreso nuestro reconocimiento y gratitud.
Un elemento relevante a destacar es que el déficit de la cuenta corriente fue financiado principalmente por los flujos de inversión extranjera directa, lo que según cifras preliminares ascendió a 2 mil 158 millones de dólares.
Esa cifra, en medio de la más grave recesión global de los últimos tiempos, evidencia la confianza que merece nuestro país ante la comunidad internacional, sobre todo porque se realizó cuando para otros países del mundo esos flujos permanecieron cerrados.
Al cierre del 2009, el saldo global de la balanza de pagos fue positivo en 408 millones de dólares, lo que muestra que al país ingresaron recursos suficientes para cubrir el déficit en cuenta corriente, las obligaciones de deuda externa y lograr un aumento en los niveles de reservas internacionales.
Con respecto a esto último, es preciso señalar que las reservas brutas internacionales del Banco Central alcanzaron en el 2009, 3 mil 307 millones de dólares y la reservas internacionales netas, 2 mil 852 millones de dólares.
Nunca antes en la historia nacional habíamos alcanzado tales niveles de reservas internacionales. Nunca había habido en el Banco Central tantos recursos disponibles en moneda extranjera; y lo más paradójico y extraordinario del caso es que lo hemos logrado en medio de la más profunda crisis mundial de los últimos años.
En el marco de esas condiciones, consideramos que para el presente año la economía dominicana volverá a reactivar su crecimiento, creando mayores empleos en un ambiente de baja inflación e incrementando de manera significativa la protección social a los sectores más pobres de nuestro país.
Por otra parte, concientes de la alta incidencia que tiene el sector construcción para dinamizar la economía dominicana y reducir las magnitudes del déficit habitacional que confrontamos, someteremos en los próximos días a este honorable Congreso Nacional, el Proyecto de Ley para el Desarrollo del Mercado Inmobiliario de la República Dominicana, orientado a instaurar el marco legal que impulsará el desarrollo de un mercado hipotecario moderno y eficiente.
Esta importante iniciativa permitirá canalizar, de manera prudente, recursos de largo plazo del mercado financiero y de inversionistas institucionales, como las compañías de seguro y los fondos de pensiones, hacia la construcción de viviendas de mediano y bajo costo para los trabajadores, empleados y núcleos profesionales.
Como podemos apreciar, pues, valiéndonos de nuestros propios esfuerzos, de nuestra propia creatividad e imaginación, y apoyándonos en nuestro propio trabajo, el pueblo dominicano puede mirar hacia el futuro con mayor optimismo y determinación, pues no cabe dudas que nos aguardan mejores perspectivas económicas y de bienestar social.
Señores Legisladores:
Estamos concientes que los logros alcanzados en el ámbito económico, para que tengan auténtico valor, deben producir un impacto en el bienestar de la población.
En efecto, llama la atención, de manera sorprendente, que a pesar de la profundidad y de la magnitud de la crisis global, en la República Dominicana, debido a la aplicación de medidas de protección social, la extrema pobreza disminuyó de 11.8%, en octubre del 2008, a 10.4%, en octubre del 2009.
Esto último cobra sentido si recordamos que la crisis del 2009 nos impactó en momentos en que ya estaban cediendo los efectos negativos de la fuerte subida de los precios internacionales del petróleo y los alimentos que vivimos durante gran parte del 2008.
En razón del aumento de los precios internos, evidenciados en los primeros nueve meses del 2008, el porcentaje de la población viviendo en condición general de pobreza aumentó a 36.5%, según estimaciones realizadas conforme a la metodología del Banco Mundial.
Ahora bien, a medida que los precios internos fueron disminuyendo, debido a la significativa caída de los precios del petróleo y los alimentos, el poder adquisitivo de la población fue recuperándose y para fines del 2009 el índice de pobreza había disminuido hasta situarse en 33.5%.
Naturalmente, en combinación con estos factores derivados de la gestión económica, el Gobierno puso en marcha diversas iniciativas a través del Plan Social de la Presidencia, el Programa de Solidaridad, los Mercados Populares y los Supermercados del Inespre, así como de las unidades móviles y establecimientos fijos de los Comedores Económicos, todas las cuales contribuyeron a permitir el acceso y a disminuir los precios de los productos básicos de consumo del pueblo dominicano.
Más aún, el desempleo, que ha sido una de las consecuencias más catastróficas de la crisis económica mundial, hasta el punto que en países como Estados Unidos y España se ha disparado a niveles inconcebibles, aquí, sin embargo, en la República Dominicana hemos logrado contenerlo en niveles razonables.
Para el año 2004, luego de la crisis financiera nacional, el índice de desempleo era de 19.7%. Cuatro años después, esto es, en el 2008, se había reducido a 14.9%, que es dónde se encuentra en la actualidad.
Esto último ha sido posible en razón de que si bien es cierto que al inicio de la crisis económica mundial, se perdieron algunos empleos en empresas de zonas francas, en Falcondo y en algunas áreas comerciales, la reactivación económica experimentada al final del año pasado permitió un aumento de 58 mil 299 nuevos empleos, compensando la pérdida anterior.
De igual forma, jugó un papel importante en la preservación del empleo en el país, la aplicación de políticas activas por parte de la Secretaría de Estado de Trabajo, la cual, a través de instrumentos como la Bolsa Electrónica de Empleo y el Observatorio del Mercado Laboral Dominicano, ha podido incorporar nueva fuerza laboral a distintas empresas.
En estos momentos, como resultado de los estudios realizados para conocer la situación del mercado laboral en la provincia de Santiago de los Caballeros, se desarrolla un plan piloto para incorporar, en una primera etapa, a más de 4 mil personas en un sistema de empleos temporales.
Otro aspecto en el que logramos mitigar el impacto de la recesión global sobre nuestro país tuvo que ver con el impulso alcanzado en el desarrollo del sector agropecuario, el cual representa la garantía de la seguridad alimentaria en la República Dominicana.
A lo largo del 2009, dicho sector obtuvo una notable recuperación al registrar una tasa de crecimiento de 12.6% del PIB, sirviendo de locomotora al resto de la economía.
Ese dinamismo fue producto de la adopción de un conjunto de programas por parte de las autoridades agropecuarias. Entre dichas medidas hay que destacar el Programa Nacional de Pignoración y el de Apoyo a los Ganaderos, así como mayor asistencia técnica a través de la incorporación de nuevas áreas a la producción agrícola, preparación de tierras y distribución gratuita de material de siembra a los pequeños y medianos productores de ciclo corto.
De igual manera, se logró una notable flexibilización del financiamiento a los productores, mediante la reducción de las tasas de interés bancaria y de mayores desembolsos a través del Banco Agrícola.
Con satisfacción podemos afirmar que el país produce más del 90% de los alimentos de origen agropecuario que consume; y como muestra basta mencionar al arroz, el cual, en el 2009, estableció un nuevo record, al producir más de 12 millones de quintales.
Este incremento continuo de la producción de arroz ha permitido atender el aumento del consumo interno de este rubro, que pasó de 850 mil quintales mensuales en el 2008 a 925 mil en el 2009.
En resumen, como consecuencia de haber mantenido la estabilidad macroeconómica en el país con una tasa de crecimiento en positivo, más la aplicación de políticas sociales adecuadas, logramos que a lo largo de un año de gran pesadumbre e incertidumbre a nivel mundial, en la República Dominicana, nuestra población pudiese mantener sus empleos, comer más y hacerlo más barato.
¡Parece increíble, pero así fue!
En lo que se refiere al sector salud, durante el 2009, el hoy Ministerio de Salud y Asistencia Social afianzó su capacidad para presentar a la población una oferta de servicios de mayor calidad y complejidad, destacándose entre otros, la readecuación, equipamiento y puesta en funcionamiento de la Unidad de Neurocirugía del Centro Cardio – Neuro Oftalmológico y Trasplante (Cecanot); la Unidad Neonatal en la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia; la Unidad de Diálisis en el Hospital Traumatológico Juan Bosch, en La Vega, y la Unidad de Cuidados Intensivos en el Hospital Luis E. Aybar y otros centros, con una inversión de 2 mil 700 millones de pesos.
En adición a estos servicios, entraron en funcionamiento los hospitales de Juan de Herrera, Laguna Salada y Cambita Garabito, así como 20 centros adicionales de diagnóstico con imágenes y laboratorios en distintas localidades del país.
En el marco de la estrategia de acercamiento de los servicios de salud a la población, fueron puestos en funcionamiento 383 nuevos Centros de Atención Primaria, lo que eleva el número de estos a 600, todos con listado actualizado de pacientes crónicos a los cuales se les provee de los medicamentos del plan básico de salud.
Por otra parte, durante el año pasado el Gobierno entregó al país la Red Pública Nacional de Farmacias del Pueblo, compuesta por 426 farmacias, con lo cual se convierte en la red de prestación farmacéutica ambulatoria de mayor impacto social en toda América Latina.
Transcurridos cinco años desde el inicio de su gestión, PROMESE/CAL ha logrado convertirse en el referente de precios más bajos en medicamentos esenciales, no sólo para la República Dominicana, sino también para todo el continente americano.
Para un mes completo de tratamiento, los dominicanos más vulnerables pueden recibir medicamentos para la hipertensión, por ejemplo, por sólo siete pesos con cincuenta centavos al mes.
La insulina, indispensable para algunos pacientes de diabetes, puede adquirirse en la Farmacia del Pueblo a un costo de tan sólo 160 pesos, comparado con los 860 a que se adquiere en otros establecimientos.
Los pacientes que padecen de insuficiencia renal crónica han visto aliviada su situación de salud gracias al aporte de los insumos necesarios para realizar la hemodiálisis. Por esa razón, ya no se ven más los dramáticos casos de personas suplicando ayuda para esos propósitos.
¡Señores, eso es luchar por la reducción de la pobreza en la República Dominicana. Eso es tener a los pobres del país en el centro de la atención e interés del Gobierno!
Por otro lado, cumpliendo con la decisión de lograr un verdadero sistema de protección social de salud para toda la población dominicana, fueron incorporados 179 mil 582 nuevos afiliados al Régimen Subsidiado de la Seguridad Social.
Con esta cifra, se eleva a 1 millón 404 mil 225 el número de dominicanos pobres que se benefician del sistema, el cual es financiado en toda su amplitud con fondos públicos.
Pero, además, al sumarse el número de beneficiarios del Régimen Contributivo, hoy contamos con 3 millones 522 mil 476 personas afiliadas al Sistema de la Seguridad Social del país.
¡Eso es lo que se llama una revolución en el sistema de salud y de seguridad social en la República Dominicana!
En el año 2004, al regresar al Gobierno, sólo había 65 mil personas afiliadas al Régimen Subsidiado y ni una sola en el Régimen Contributivo; y fue luego de vencer numerosos obstáculos e incomprensiones que logramos poner en funcionamiento el Seguro Familiar de Salud en su Régimen Contributivo para hoy poder contemplar este hermoso acontecimiento de una silenciosa, pero efectiva Revolución Social en marcha, la más profunda y radical que se haya hecho jamás en la historia nacional en favor de los más desvalidos, de los más vulnerables y de los más olvidados.
Al término del año pasado, la población afiliada al Sistema de Pensiones ascendió a 2 millones 193 mil 890 trabajadores; y el patrimonio de los fondos de pensiones alcanzó la astronómica cifra de 94 mil 318 millones de pesos, lo que representa ya el 6.05% del Producto Interno Bruto.
Es esa la primera vez también que en toda la historia nacional se logra un ahorro de esas magnitudes, todo lo cual está al servicio y a la disposición de los hombres y las mujeres que con su sudor han contribuido a lo largo del tiempo a la creación de la riqueza nacional.
¡Que vivan los trabajadores y las trabajadoras de la República Dominicana!
Honorables Legisladores:
Desde hace ya algunos años, el sistema educativo dominicano viene experimentando cambios significativos. Por ejemplo, ya no suele discutirse que, en efecto, ha habido una gran mejoría en lo concerniente a la cobertura de la matrícula estudiantil.
Tampoco es objeto de duda los logros obtenidos en relación a la disminución notable del índice de repitencia escolar, de deserción y de sobreedad.
A pesar de que todavía se observan deficiencias y precariedades, tampoco se cuestiona la considerable mejoría que se observa en la infraestructura del sistema escolar, tanto en las edificaciones, en el mobiliario, en las áreas de recreo, en los laboratorios, en el entorno y hasta en la propia estética de muchos de los planteles.
Sin embargo, todavía un hecho resulta inocultable; y es que el sistema educativo de la República Dominicana aún carece del nivel de inversión necesario y de la calidad requerida, conforme a los criterios y estándares de carácter internacional.
A los fines de avanzar en esa dirección, en los primeros días del próximo mes de marzo, el Gobierno, a través del Ministerio de Educación, el de Educación Superior, Ciencia y Tecnología y el Instituto de Formación Técnico Profesional (INFOTEP), suscribirá un acuerdo con el Consejo Nacional de la Empresa Privada y otras organizaciones de la sociedad civil, tomando como referencia los planes decenales de educación de esas respectivas instituciones oficiales.
Con la firma de ese acuerdo y su puesta en ejecución, aspiramos a que la educación en la República Dominicana pueda incorporar las tendencias modernas que hoy están produciendo profundas transformaciones en el ámbito de la enseñanza y el aprendizaje.
Procuramos que la educación tenga como eje central a los alumnos; y que, por consiguiente, se genere un proceso de aprehensión del saber, no sobre la base del ejercicio de la memoria, como tradicionalmente ha sido, sino cimentado en el desarrollo de la capacidad analítica y conceptual.
En otras palabras, aspiramos, simplemente, a que la nueva generación estudiantil aprenda a razonar, a pensar y a poder expresarse, en forma escrita y oral, con pleno dominio de la lengua, con claridad y con destreza.
Aspiramos a que pueda hacer uso de la abstracción, a que pueda cultivar una base de conocimientos científicos, a que pueda descifrar complejas operaciones matemáticas, a que desarrolle la capacidad para la solución de problemas, que aprenda nuevos idiomas, que domine la tecnología y que no olvide la poesía.
Para lograr esto, debemos prestar especial atención a nuestros docentes, los cuales continuarán recibiendo todo el apoyo gubernamental para mejorar sus condiciones de vida, para acceder a las nuevas tecnologías, para intercambiar con sus colegas de otras partes del mundo, así como para actualizarse permanentemente en las corrientes pedagógicas de vanguardia y en sus áreas especializadas de saber.
Con el desarrollo de una educación de calidad, nuestro país podrá mejorar su productividad y su competitividad, lo que le permitirá una mejor inserción en los mercados internacionales, que es la característica distintiva de estos tiempos de globalización.
Pero, a su vez, las personas, las familias y las comunidades podrán experimentar progreso y bienestar, pues está comprobado que es fundamentalmente a través de la educación como se puede alcanzar la inserción en el mercado laboral, el avance social y la mejoría de las condiciones de vida.
En los inicios del Siglo XXI, el mundo asiste al surgimiento de la sociedad del conocimiento, la cual ha sido posible por el desarrollo de una revolución científica y tecnológica, que ha dado origen al Internet, al teléfono celular, a las computadoras de bolsillo, a los blogs, a la videoconferencia y a las bases de datos.
Aunque todavía en forma desigual, nuestros actuales jóvenes en la República Dominicana ya tienen acceso a estos dispositivos, y es por esa razón que tanto ellos como los de otras partes del mundo son identificados como la generación digital.
Ellos son la generación de YouTube, de Facebook y de Tweeter. La generación de Blackberry, IPhone y Kindle. En fin, la generación de Google, de Apple y de Wikipedia. Ellos son el futuro y a ellos estamos obligados.
En consonancia con esa visión de promoción de los valores de la educación y la cultura, concluimos el año pasado el Centro Universitario Regional de Bonao, el Teatro Popular de Villa Juana, el Centro Cívico Cultural Mauricio Báez y el Palacio de Bellas Artes; y en estos momentos se trabaja intensamente en la remodelación y ampliación de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña; la edificación de la Ciudad Cultural Profesor Juan Bosch en La Vega, la remodelación y modernización del Archivo General de la Nación y las obras de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y los Centros Regionales de San Juan de la Maguana, Barahona y Valverde, Mao.
Otra edificación importante que construye el Gobierno es la del Ministerio de Medio Ambiente, con un área de 24 mil metros cuadrados, a los fines de alojar todas las oficinas dispersas de esta importante institución.
En lo que respecta al desarrollo de las obras de infraestructura, es preciso indicar que no obstante las limitaciones presupuestarias, fruto de la crisis económica mundial, pudimos continuar con gran dinamismo el conjunto de proyectos de obras públicas diseminadas por todo el territorio nacional.
Durante el 2009, la Secretaría de Obras Públicas, inició la construcción de la Autopista del Coral, con una longitud de 70 kilómetros, la cual comprende la carretera de La Romana-Higuey – Aeropuerto de Punta Cana.
La misma está destinada a consolidar el sistema de comunicación terrestre entre Santo Domingo y los polos turísticos de la zona Este del país, permitiendo a los usuarios desplazarse en menor tiempo, reduciendo los costos de operación vehicular y los accidentes de tránsito.
Esta importante vía representa el eslabón final de un corredor de 172 kilómetros constituido por los tramos de la autopista de Las Américas, la Autovía del Este, la Circunvalación de San Pedro, San Pedro de Macorís, La Romana, la Circunvalación de La Romana y la Autopista Del Coral, proporcionando a los visitantes de la zona Este un rápido y seguro acceso a las actividades comerciales, recreativas y culturales del área de influencia del Corredor del Este.
Iniciamos también la construcción del Boulevard Turístico del Atlántico, el cual completará en forma integral el circuito vial de la zona Nordeste del país, con lo cual se complementará, la construcción de la carretera en concesión Santo Domingo – Cruce Rincón de Molinillos, para lograr el desarrollo sostenido de la región Cibao Nordeste.
Durante el año pasado, continuamos la rehabilitación de la Carretera Cruce Autopista Duarte (El Abanico) – Casabito – Constanza, la cual consta de 51 kilómetros de longitud.
Contempla en su alcance la construcción de muros de contención en los puntos críticos de la vía, así como la construcción de pantallas de pilotes, la rehabilitación del pavimento de la superficie, la mejorara del sistema de drenaje, la señalización horizontal y vertical y la edificación de barreras de defensa en toda la extensión del tramo vial.
El estado físico de este tramo carretero, la inestabilidad del terreno, el alto número de accidentes fatales y la importancia del desarrollo económico del municipio de Constanza, justifican mejorar las condiciones actuales de esa vía.
De igual forma, se dio inicio a la construcción del Corredor Duarte, con el propósito de contribuir a agilizar la circulación vehicular en la ciudad de Santo Domingo en las siguientes intersecciones: Autopista Duarte y Avenida Monumental, Autopista Duarte y entrada de Manoguayabo; Av. John F. Kennedy y Av. Núñez de Cáceres; Av. John F. Kennedy y Calle Dr. Defilló; Av. 27 de Febrero y Calle José Ortega y Gasset; y Av. Charles de Gaulle y Autopista de San Isidro.
Con respecto a la Carretera San Cristóbal – Baní, los trabajos desarrollados consisten en la construcción, rehabilitación y ampliación de 29 kilómetros de carretera que unen las importantes provincias de San Cristóbal y Baní.
El proyecto incluye trabajos generales, movimiento de tierra, estructuras y puentes, obra de drenaje, señalización, colocación de barandas metálicas y obras complementarias.
Con la construcción de esta obra damos satisfacción a los requerimientos de acceso del flujo de tráfico de los usuarios que se desplazan a las diferentes comunidades de la región Sur del país.
Por su parte, durante el año pasado, logró formalizarse el inicio del proyecto VIADOM, el cual consiste en la rehabilitación de toda la superficie y capa de rodadura de la Autopista Duarte; la construcción de la Avenida Circunvalación de Santiago, la cual liberará todo el transito de la Autopista Duarte sin atravesar dicha ciudad; la ampliación a cuatro carriles; rehabilitación y construcción de un nuevo Túnel Carretera Navarrete – Puerto Plata; la rehabilitación de la carretera Santo Domingo – San Cristóbal por la 6 de Noviembre y la rehabilitación de la carretera Santo Domingo – San Cristóbal por la Carretera Sánchez.
En los próximos días estaremos inaugurando el nuevo puente sobre el Río Soco, el cual llevará el nombre del Dr. Guido Gil, destacado abogado laboralista, historiador y activista social, desaparecido de manera misteriosa por esos mismos lugares en momentos oscuros de nuestra historia contemporánea.
En cumplimiento con el compromiso asumido con las autoridades de los ayuntamientos de los distintos municipios del país, empezamos desde finales del año pasado el más extenso programa de asfaltado nacional, incidiendo simultáneamente en las 32 provincias del país.
A la fecha, hemos asfaltado más de 300 kilómetros; y es nuestra meta que para fines de este año 2010 podamos contar con 2 mil kilómetros asfaltados, otra hazaña sin precedentes en los anales de la historia nacional.
En otro orden, a pesar de las dificultades ocasionadas por el impacto de la crisis económica global, la Oficina Presidencial para el Reordenamiento del Transporte (OPRET) continuó desbrozando el camino para la construcción de la segunda línea del Metro de Santo Domingo, la cual se extenderá desde Los Alcarrizos hasta la Av. Máximo Gómez.
Aún mantengo la confianza de poderles invitar de nuevo a que me acompañen a su inauguración en febrero del 2012.
A través del Instituto Nacional de la Vivienda, continuamos ejecutando los programas de construcción de nuevas viviendas, de mejoramiento y reconstrucción de otras, el cambio de piso de tierra por piso de cemento y el de subsidio habitacional.
Fue tal la dinámica en este ámbito, que inauguramos y entregamos proyectos de viviendas cada mes durante el año pasado. Esos proyectos fueron los de El Cerro, en Peravia; el de Hainamosa, en Santo Domingo; Ranchito, en La Vega; los de Piedra Blanca, La Cumbre y Bonao, en Monseñor Nouel; el de San José de Ocoa, en la provincia del mismo nombre; Las Tablas, en Peravia; los de El Carrizal y Sabana Yegua, en Azua; El Manchado, en Hato Mayor; el de Mao, en Valverde; Villa Altagracia, en San Cristóbal; Sabana Larga, en San José de Ocoa y Vicente Noble, en Barahona.
Para este año 2010 será iniciada la construcción de más de 18 mil viviendas, las cuales serán financiadas a través de recursos propios consignados en el Presupuesto Nacional y por medio de fondos provenientes de la Corporación Andina de Fomento (CAF), y el Banco de Exportación de Colombia (BANCOLDEX).
En el sector de agua potable y saneamiento se produjo un gran avance, pues durante el año 2009, en una acción sin precedentes, se concluyeron 232 proyectos, entre obras nuevas, obras rehabilitadas y trabajos de mejoramiento.
Se produjo un incremento considerable en los indicadores de potabilidad del agua suministrada a la población; y se terminó la construcción de la Primera Etapa del Acueducto Múltiple de Samaná; del Acueducto Múltiple de Castillo; el de La Isleta; el de La Angelina – Las Guaranas, Primera Etapa; el de El Pescozón; el de La Otra Banda; y el de San Rafael del Yuma.
En base a las acciones emprendidas, Fantino y Cevicos hoy tienen sus acueductos terminados. Cotuí interconectó el suyo, y las redes de agua potable han llegado hasta los barrios de San Pedro de Macorís, El Seibo, San Cristóbal, Hato Mayor y Sánchez Ramírez, que eran sus principales reclamos.
Señores Legisladores:
Hay tres áreas en las que el Gobierno, conjuntamente con la sociedad, deberá trabajar de manera sostenida e incansable hasta alcanzar sus metas de superación. Se trata de las áreas relativas al sector eléctrico nacional; la adopción de políticas orientadas a garantizar la transparencia en el manejo de los fondos públicos; y la violencia, el narcotráfico y el crimen organizado.
Ya me he referido a estos tópicos en distintas comparecencias ante este mismo escenario, y aunque hemos logrado algunos avances en cada uno de los aspectos referidos, éstos, sin embargo, han resultado insuficientes y, por lo tanto, no son percibidos como tales por la mayoría de la población.
En lo que atañe al sector eléctrico nacional, el recrudecimiento por periodos de los apagones, hace sugerir la idea de que a lo largo de los años nada se ha hecho con la finalidad de dejar atrás ese maleficio.
No es así. En verdad, es mucho lo que se ha hecho, pero es tan persistente el mal que requiere cada vez de mayores esfuerzos, de mayores iniciativas, de mayor creatividad, de mayor imaginación y de mayores recursos para poder definitivamente doblegarlo y dejarlo como una sombra del pasado.
Por ejemplo, en la actualidad, la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) elabora un programa de expansión de nuevos proyectos de generación para cubrir el déficit en este campo y reducir significativamente el costo de energía eléctrica colocada en las redes por las empresas generadoras; proporcionar un servicio de 24 horas a todos los clientes que pagan e invertir considerables recursos en la rehabilitación de las redes de distribución para evitar el hurto de la energía.
Durante el 2009, la cantidad de circuitos eléctricos que reciben 24 horas alcanzó a 271 de un total de 575. Eso quiere decir que en estos momentos el 47% de los usuarios disponen de esa oportunidad.
De igual manera, las pérdidas se han reducido hasta el 28% y las cobranzas han aumentado hasta el 92%. La contratación de clientes ha pasado de 1 millón 431 mil 562 en el 2008 a 1 millón 655 mil 438 en el 2009. La meta es de llegar a 2 millones de clientes para fines de este año.
Con la finalidad de focalizar el subsidio de la factura eléctrica a favor de las familias más pobres del país, se ha eliminado el Programa de Reducción de Apagones (PRA), el cual tenía un alcance de carácter territorial, y se ha sustituido por el Programa Bonoluz, que se ejecuta a través del Sistema Único de Beneficiario (SIUBEN), y se concentra, más bien, en el estatus social de las familias.
A través de la Unidad de Electrificación Rural y Suburbana (UERS), se concluyó la Segunda Etapa del Programa de Sustitución de Bombillas, instalándose casi 10 millones de bombillas de bajo consumo, lo que en términos de ahorro de energía representa el equivalente a 200 megavatios.
En lo referente al sector de transmisión, las obras correspondientes a la Autopista Eléctrica Santiago – Santo Domingo a 345 mil voltios han sido concluidas en un 95% y la Subestación de Interconexión Julio Sauri tiene concluidos sus trabajos en un 70%. Se espera que el proyecto en su totalidad entre en operación para septiembre de este año.
En lo relativo a la generación, en el mes de agosto se inauguró la Hidroeléctrica de Pinalito con una capacidad instalada de 50 megavatios. Así mismo, se continúa con la construcción de las centrales hidroeléctricas de Palomino y Las Placetas conforme a lo programado.
La capacidad instalada del parque de generación hidroeléctrica se incrementó en un 10.71%, al pasar de 472 megavatios en el 2008 a 522 megavatios en el 2009.
Se inauguró una central eléctrica con una capacidad de 60 megavatios, ubicada en el Municipio de Pimentel, Provincia Duarte, construida por la Empresa Eléctrica de Santiago (LAESA), a un costo que supera los 124 millones de dólares.
Esa central garantiza estabilidad en el servicio eléctrico de decenas de comunidades de la región Nordeste del país; y la segunda fase de ese proyecto estará completada para abril de este año con 50 megavatios adicionales.
Se contrataron 200 megavatios a gas natural, con la empresa AES Dominicana, de los cuales 100 entraron al sistema en el pasado mes de diciembre, y los 100 restantes entrarán en los próximos días.
En estos momentos, se procede a la licitación para la contratación de entre 100 a 150 megavatios de corto plazo para ser instalados en el área de Andrés; y se espera para principios del 2011, la instalación de un parque eólico por parte de la empresa Basic Energy.
Se inauguró la primera terminal de gas natural licuado de la República Dominicana y América Latina, lo que permitirá la utilización de dicho combustible para generación en diversas áreas del país.
Para proteger las líneas de la continuidad del hurto eléctrico, se invertirán 200 millones de dólares para instalar contadores o medidores medidos electrónicamente a los clientes con un consumo mayor de 400 kilovatios; y se aplicará un plan piloto de medidores prepagados.
Finalmente, el Estado de Abu Dhabi y la firma Ferrostal han iniciado los estudios para la instalación de una planta generadora de electricidad de 600 megavatios y una terminal de gas natural en Pepillo Salcedo.
Se espera que esos trabajos sean concluidos en el primer semestre del 2012; y con eso aspiramos a que la República Dominicana pueda disfrutar, como lo merece, de un servicio eléctrico confiable y eficiente.
El segundo factor o elemento que obstruye nuestro camino pleno al desarrollo y al fortalecimiento institucional de la República, es el de la corrupción.
En distintas oportunidades también me he referido a este hecho. He presentado las diferentes piezas legislativas que hemos logrado aprobar y el conjunto de medidas que han sido aplicadas a lo largo del tiempo para frenar su efecto corrosivo; y he esbozado los lineamientos generales para una adecuada política de prevención, detección, persecución y castigo de esta calamidad pública.
He sostenido que si bien hay manifestaciones de corrupción en distintos estamentos de la administración pública, no se trata de un sistema organizado al servicio de la misma, sino más bien de individuos aislados que incurren en esos actos, los cuales, en caso de ser detectados y disponerse de las pruebas jurídicas de lugar, deben ser sometidos sin contemplación al ejercicio de la acción pública.
Esas son nuestras directrices y nuestra forma de proceder; y advierto que en la defensa de los bienes del pueblo, no tengo amigos. Mi única responsabilidad es con el pueblo dominicano que me ha confiado en varias ocasiones la conducción de los destinos nacionales para que lo haga de manera digna, íntegra y honorable.
El que no pueda acompañarme en esta noble tarea, que no empañe con sus malas acciones un proyecto de nación que no puede perder bajo ninguna circunstancia la confianza y la credibilidad del pueblo dominicano.
En sintonía con nuestros propósitos de no desmayar en el combate directo contra este fenómeno, he solicitado la intervención de varios de los organismos multilaterales para, de manera conjunta con las instituciones del Gobierno, identifiquemos las mejores prácticas conocidas internacionalmente para lidiar con este cáncer social y aplicarlo de manera efectiva en la República Dominicana.
Durante el próximo mes de marzo, en un nuevo encuentro que sostendremos con los representantes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agenda Internacional del Desarrollo de los Estados Unidos (USAID), daremos a conocer los alcances y los alcances de este nuevo programa, que ha de contener un conjunto de iniciativas innovadoras y efectivas.
Así daremos otro gran paso de avance en la construcción del anhelado Estado de Derecho, eficiente y transparente, previsto en la nueva Carta Sustantiva, aprobada por estas mismas cámaras legislativas.
El tercer elemento, como hemos indicado, que mayor preocupación suscita, en estos momentos, en los distintos estratos de la sociedad dominicana, tiene que ver con el tráfico ilícito de drogas, la violencia y el crimen organizado.
El tráfico ilícito de drogas es un mercado que se divide en tres cadenas: la de producción, distribución y comercialización, el cual alcanza a unos 240 millones de consumidores en el mundo.
Pero al mismo tiempo, es un mercado con una capacidad de movilización de recursos por encima de 500 mil millones de dólares al año, o lo que es lo mismo más de 12 veces el Producto Interno Bruto de la República Dominicana.
Eso nos permite tener alguna idea de la magnitud de la fuerza criminal a la que nos estamos enfrentando, la cual, sin duda alguna, es sumamente poderosa y hasta desafiante.
Ahora bien, dentro del contexto previamente indicado, nuestro país, al igual que los de Centroamérica y México, han sido tradicionalmente considerados como zona de tránsito de la droga.
La zona de producción se encuentra, lamentablemente, en la hermana República de Colombia, la cual genera el 90% de la producción de cocaína que se consume en el mundo, así como, Ecuador, Bolivia y Perú.
Las zonas de destino son Puerto Rico, los Estados Unidos y Europa.
Desde la década de los 90, parte de la droga que transitaba por la República Dominicana se quedó en el país como pago en naturaleza a las transacciones que se realizaban.
Esto último contribuyo a crear un mercado de consumo entre jóvenes, tanto de los barrios marginales como de clase media alta, que antes no existía, y que en los últimos tiempos se han convertido en la fuente fundamental de comisión de crímenes y de otros actos delictivos vinculados al narcotráfico.
De esa manera es que han proliferado los llamados puntos de venta de droga o de microtráfico, que es lo que genera la relación directa entre los distribuidores y los consumidores locales.
Al mover tantos recursos el negocio de las drogas ha logrado penetrar determinados niveles de las instituciones responsables de combatir y perseguir el tráfico ilícito de drogas en el territorio nacional.
Ese es un patrón o tendencia que se repite en todas partes; y naturalmente, la República Dominicana no podía ser la excepción.
En varios de los escándalos de gran trascendencia que se han presentado en los últimos tiempos, se capta la presencia de altos oficiales de distintas instituciones de nuestros cuerpos armados.
Eso ha provocado una justificada desconfianza por parte de la población, al sentirse, no sólo desprotegida, sino amenazada, como consecuencia de producirse una inversión del rol que deben asumir los órganos responsables del mantenimiento de la seguridad pública.
Naturalmente, no se trata de la institucionalidad en sí misma de nuestros hombres de uniforme. Se trata de individuos o casos aislados, quienes con su mala conducta tienden a desprestigiar el buen nombre de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
Hay que profundizar, pues, el proceso de depuración de los miembros de esas distintas instituciones. De hecho, miles de integrantes de la DNCD, la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, han sido separados ya de las filas y puestos en retiro en los últimos años como parte de este proceso de profilaxis.
Ahora, sin embargo, hay que proceder con nuevos mecanismos de investigación y de depuración. Hay que fortalecer los controles internos de nuestras instituciones. Hay que ser muy selectivos en la escogencia del personal que labora en las áreas de narcóticos, homicidio, inteligencia, lavado de activos y otras áreas sensibles, vinculadas a la investigación del crimen.
Hay que instituir mecanismos de transparencia y rendición de cuentas en nuestros cuerpos castrenses. Hay que establecer la obligatoriedad de la declaración de bienes de oficiales y alistados, que permita precisar la cuantía y la procedencia de los recursos obtenidos.
Sabemos que tenemos problemas de bajos salarios en nuestras instituciones armadas, y que eso constituye una fuente de tentación y de penetración por parte del crimen organizado, razón por la cual tendremos que crear mecanismos de compensación y de incentivos.
Para evitar efectos de contagio, en el futuro, se procederá a reclutar a los miembros de la Dirección Nacional de Control de Drogas de manera directa, y no extrayéndolos de las Fuerzas Armadas o de la Policía Nacional.
Hay que continuar entrenando y equipando a nuestros agentes del orden y la seguridad. Hay que establecer requisitos para ascensos en todos los grados, donde se incluyan cursos en los distintos niveles, hasta el de Oficial General o Almirante; Coronel o Capitán de Navío, evaluaciones por juntas de ascensos y límite máximo en la permanencia de los grados.
Hay que limitar la cantidad máxima de plazas de Generales por cada institución y fijar los retiros automáticos luego de pasar por las principales funciones de mando.
Hay que continuar integrando nuevas herramientas de trabajo y nuevas tecnologías, para ser más eficaces en el combate al crimen.
En tan sólo dos meses de estar en el país, los dos aviones Súper Tucano, de una flota de ocho que tendremos próximamente, ya han hecho disminuir, de manera notable, los vuelos ilegales en el espacio aéreo dominicano.
Durante el transcurso de esta legislatura, estaré sometiendo ante estas mismas cámaras un anteproyecto de Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas, otro de la Policía Nacional y otro de Organización y Funcionamiento del Sistema de los Servicios de Inteligencia en el país.
Al fortalecer nuestras instituciones orientadas a la prevención, la disuasión y la persecución del crimen, así como las áreas de justicia, prisión y rehabilitación, estaremos creando las condiciones internas para revertir la ola de criminalidad, de desconfianza y de incertidumbre que se apodera de nuestra población, como consecuencia de la expansión del tráfico ilícito de drogas.
No podemos negar que el tráfico ilícito de drogas constituye uno de los más grandes retos con que se enfrenta la República Dominicana en esta primera década del Siglo XXI. Pero estoy seguro que con voluntad política, cooperación internacional, profesionalización, equipamiento, un plan estratégico adecuado y una integración de todos los sectores de la vida nacional, lograremos aniquilarlo, fulminarlo y extinguirlo, como bien merece y reclama la familia dominicana.
En la República Dominicana, nadie va a desafiar la justicia.
Nadie va a burlarse de la ley.
Nadie va a retar al Estado democrático.
Podríamos tardar más o menos tiempo. Pero sólo habrá un final: detener a los criminales, llevarlos ante la justicia y hacer que cumplan su condena.
Honorables Senadores y Diputados:
Los dos últimos años, 2008 y 2009, como he dicho, han sido particularmente intensos, complicados y difíciles.
Pero esto se ha debido, esencialmente, a cambios radicales y profundas transformaciones que están teniendo lugar en el ámbito global.
Además de la crisis financiera, el mundo se encuentra afectado en estos momentos por una crisis medioambiental, una crisis energética, una crisis alimentaria y una crisis de seguridad pública.
Por todo ello, algunos hablan hasta de una crisis de civilización.
Sea como fuere, lo cierto es que mientras nos encontremos en medio de esas diversas crisis de carácter global, habrá mucha volatilidad, cambios bruscos, alteraciones e incertidumbre.
No obstante, esa misma situación está creando las condiciones para la construcción de nuevo futuro que implicará una revolución en cada una de las áreas abordadas.
Desde ya, estamos asistiendo a nuevas formas de generación de energía, nuevos sistemas de transporte, nuevas maneras de protección del medio ambiente y de los ecosistemas, nuevas medidas de regulación de los mercados para prevenir crisis financieras, nuevas técnicas de producción de alimentos y nuevos mecanismos de cooperación internacional para contener los estragos del crimen transnacional organizado.
En fin, de las cenizas de una civilización en crisis están emergiendo los cimientos de una futura manera de convivencia humana, fundamentada en el desarrollo sostenible, la preservación del planeta, la paz y la seguridad de los pueblos y la garantía de la seguridad alimentaria.
Eso fue lo que el gran pensador austríaco, Joseph Schumpeter, quiso dejar dicho cuando se refirió a que la humanidad siempre se encuentra en un proceso de destrucción creativa. Tal vez, también, fue lo que quiso dejar expresado ese gran maestro francés de las ciencias químicas, Antoine Lavoisier, cuando afirmó que en la naturaleza nada se crea ni se destruye, sólo se transforma.
El gran reto que tenemos por delante los dominicanos es el de estar debidamente preparados cuando esos cambios se produzcan. Si logramos contar con los recursos humanos adecuados, un proyecto de país y una clara visión estratégica, estas calamidades del momento podrán convertirse en las grandes oportunidades del mañana.
Esa es nuestra convicción. Por eso trabajamos en el día a día, a sabiendas que con ese trabajo cotidiano estamos abonando el terreno de la gran transformación económica, social, política, cultural y ambiental que tanto anhela el pueblo dominicano.
Pero aún en medio de las turbulencias e incomodidades de estos momentos históricos de transición, en la República Dominicana, de una manera mágica y singular, siempre encontramos la oportunidad para reafirmar nuestra identidad, nuestra autoestima, nuestra cultura y nuestros valores.
Eso fue, por ejemplo, lo que aconteció con nuestra participación en el concurso internacional de Latin American Idol.
Durante varias semanas se fue creando una gran expectación, la cual fue incrementándose tras el paso de los días. En los periódicos, en la radio, en la televisión, en Internet y en las conversaciones de la gente de lo único que se hablaba era de una joven, hasta entonces desconocida, que había logrado cautivar el interés y el corazón de todo el pueblo dominicano.
Esa joven es Martha Heredia, símbolo de lo mejor de nuestra juventud y orgullo de nuestra nación. Ella también se encuentra entre nosotros. Para ella pido un fuerte aplauso.
Pero también fue el año en que por vez primera, después de 18 años, los Leones del Escogido ganaron el Torneo Nacional de Béisbol.
No conforme con esto, participaron en la Serie del Caribe, en la Isla Margarita, Venezuela, y se coronaron campeones. Fue tal incluso su hazaña que hasta el Presidente Hugo Chávez exclamó: “Los dominicanos se robaron hasta el home.”
Así es este pueblo. Un pueblo alegre, optimista, entusiasta; y esa es la condición que nos da ánimo y nos impulsa siempre a enfrentar con éxito los graves problemas, las grandes dificultades y los inmensos desafíos que suelen obstruir el avance de los pueblos hacia la conquista de sus objetivos nacionales.
En este nuevo aniversario de la Independencia de la República, apelamos siempre a la protección del Todopoderoso para que guíe nuestros caminos, así como al ejemplo imperecedero de los Padres Fundadores de la Patria, Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez, para que sirva de referencia a la consecución de los irrenunciables valores de la democracia, la libertad, la justicia, el progreso, la modernización y el bienestar.
¡Que viva la República Dominicana!
¡E´pa´lante que vamos!
¡Muchas gracias!
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Tuesday, March 2, 2010
Discurso Leonel Fernández 27 Febrero 2010
Tuesday, December 9, 2008
DISCURSO DEL PRESIDENTE LEONEL FERNANDEZ SOBRE LA CRISIS GLOBAL Y LOS PROBLEMAS QUE IMPACTAN A LA REPÚBLICA DOMINICANA
8 de Diciembre del 2008
Pueblo dominicano:
Al entrar el mes de diciembre hemos llegado a la fase final de este año 2008, el cual ha sido un año difícil y complicado por los distintos desafíos a que hemos tenido que enfrentarnos.
Cuando todavía no nos habíamos recuperado plenamente de los efectos devastadores de las tormentas tropicales Noel y Olga, ocurridas a finales del 2007, se precipitaron sobre el territorio nacional, entre julio y septiembre de este año, cuatro fenómenos atmosféricos: Fay, Gustav, Ike y Hanna, los cuales generaron nuevas pérdidas en vidas humanas, a las propiedades y al sistema productivo nacional.
Como consecuencia de esta situación, el Gobierno se vio compelido a extender, durante gran parte de este año, los programas de reconstrucción de viviendas, puentes, carreteras y caminos vecinales, así como la asistencia técnica y financiera al sector agropecuario, los cuales habían sido estimados, sólo por los efectos de las tormentas Noel y Olga, por encima de 14 mil millones de pesos.
Pero en adición al impacto de esos fenómenos de la naturaleza, el país se ha visto afectado este año por la ocurrencia de tres verdaderos huracanes, aunque estos últimos, más bien, de carácter económico y financiero.
Nos referimos, por supuesto, al incremento desorbitado de los precios del petróleo y de los alimentos, así como de la crisis financiera global, la cual ha dado origen a la actual recesión económica que se esparce por todo el mundo, la más grave, severa y profunda desde la Gran Depresión de los años treinta.
A pesar de ese panorama ensombrecido, hasta el mes de julio de este año el desempeño de la economía dominicana estuvo conforme a lo que inicialmente se había proyectado; pero a partir de ese momento, la incidencia de los factores antes mencionados, esto es, el incremento de los precios del petróleo, de los alimentos o insumos para su producción y la crisis financiera global, empezaron a surtir sus efectos sobre el comportamiento de los principales indicadores de la economía nacional.
Con la finalidad de proteger a los sectores más vulnerables de la población de los estragos generados por los vientos huracanados de estos fenómenos de la economía mundial, el Gobierno se vio obligado a aumentar significativamente los subsidios.
Eso implicó la erogación de mayores recursos destinados a la energía eléctrica, el gas propano y el gasoil, así como a alimentos básicos de la canasta familiar, como son el arroz, la leche, el pan, la habichuela y el pollo. Además, se aumentó el alcance y la cobertura del Plan de Solidaridad.
De igual manera, frente a la crisis externa que generó una disminución de la demanda internacional por productos manufacturados, el Gobierno aplicó el denominado Programa de Preservación de Empleos al Sector de Zonas Francas, con la intención de evitar despidos masivos de trabajadores, y de esa manera llevar la tranquilidad a muchos hogares dominicanos.
El propósito de todas esas medidas era el de disminuir el impacto de la crisis sobre los niveles de pobreza y los ingresos reales de los segmentos más desprotegidos de la nación.
En adición a este oscuro panorama, debemos indicar que la crisis financiera global, que ha afectado a la generalidad de los países del planeta, ha incidido de manera particular sobre las naciones desarrolladas, fundamentalmente de los Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, al cual vendemos aproximadamente el 65 % de nuestras exportaciones.
Según las más recientes informaciones, la economía norteamericana se encuentra ya oficialmente en recesión, al igual que Japón, el Reino Unido y varios países de la Unión Europea.
En los Estados Unidos, lugar de origen de la crisis, el desplome ha sido dramático. Empresas emblemáticas del sistema financiero norteamericano, como Bear Sterns, Lehman Brothers y Merryl Lynch han desaparecido.
La industria manufacturera ha sido tambaleada; el comercio, impactado; el sector inmobiliario, diezmado; y hasta las tres grandes empresas de la industria automotriz, la Chrysler, la Ford y la General Motors, se encuentran en estos momentos a merced de la mano generosa del gobierno norteamericano.
Para que se tenga una idea de la intensidad y el alcance que está teniendo la actual crisis financiera sobre la economía de los Estados Unidos, sólo basta indicar que durante el pasado mes de noviembre, se perdieron más de 530 mil empleos.
Pero lo mismo está ocurriendo en China, en la India, en Alemania y en España, para sólo mencionar algunos de los países desarrollados o de economía emergente, considerados como los motores del crecimiento y el desarrollo económico mundial.
En China, por ejemplo, el crecimiento económico ha disminuido en más de cinco puntos. De una proyección inicial de un 11 por ciento, ahora se estima que sólo crecerá un 6 por ciento. Cerca del 50% de las empresas exportadoras han cerrado. El desempleo se ha incrementado en niveles alarmantes y las tensiones sociales se esparcen por distintas partes del país.
En la India ocurre igual. Lugares mundialmente famosos, como Bangalore, hoy contemplan, de manera impotente, el cierre de muchas de sus empresas de alta tecnología.
En Alemania, la desaceleración del crecimiento ha provocado inquietud en las autoridades del país. Miles de trabajadores son despedidos cada día, de empresas tan importantes como DaimlerChrysler, Volkswagen y Siemens.
España, por su parte, vive uno de sus momentos más críticos de las últimas décadas. También miles de empleos se han perdido, el ritmo de crecimiento ha disminuido, el sector inmobiliario se ha desplomado y la preocupación envuelve a diferentes sectores del país.
En el Reino Unido, varias de las instituciones financieras más respetadas y de mayor tradición se han desmoronado. La alarma del desempleo cunde por todas partes y el nerviosismo se apodera de diversos segmentos de la población.
Dentro de ese contexto, es lógico comprender que una economía pequeña y abierta como la de la República Dominicana, así como el resto de las economías de países emergentes y en vías de desarrollo enfrenten importantes desafíos.
De hecho, la referida crisis ha obligado a la mayoría de países de América Latina a realizar varias revisiones a sus proyecciones económicas para el cierre del 2008-2009.
En este tenor, vale destacar que las proyecciones más recientes del Centro de Estudios Económicos para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL), indican que Latinoamérica registraría un crecimiento económico de 4.7% para el cierre del 2008, resultando menor al 5.7% registrado en el 2007.
La economía dominicana, después de haber crecido a una tasa promedio anual de 9.5% en los últimos tres años, es decir, del 2005 al 2007, y luego de haber crecido 7.5% durante los meses de enero a junio del 2008, proyecta cerrar este año, sin embargo, en torno al 5%.
En términos comparativos con otras naciones de América Latina y del mundo, y tomando en consideración las adversas condiciones externas, podríamos considerar que ese crecimiento proyectado del 5% para este año todavía resulta satisfactorio, pero, en verdad, por debajo de los niveles acostumbrados durante las gestiones de gobierno que nos ha tocado presidir.
En todo caso, es justo reconocer que aún por debajo de nuestros niveles tradicionales, esos resultados estimados han sido posibles gracias a las valientes y previsoras medidas que hemos adoptado para mitigar el impacto de la crisis financiera global sobre nuestro país.
Esas disposiciones que comenzaron a surtir sus efectos a partir del tercer trimestre de este año, esto es, a partir del mes de julio, encuentran su justificación, además, en las propias condiciones internas de nuestra economía, como consecuencia del vertiginoso crecimiento de la demanda interna, unido al incremento del crédito bancario, el cual duplicaba la expansión de la producción nominal, o lo que es lo mismo, la producción no ajustada a la inflación.
Todo lo anterior, en combinación con los insidiosos efectos de los altos precios del petróleo, los alimentos y las materias primas durante la primera mitad de este año, produjo un deterioro en la cuenta corriente de la balanza de pagos.
Con relación a este último tema, es preciso aclarar que para analizar su saldo actual, no sólo debe considerarse si presenta un superávit o un déficit, pues el hecho de que obtenga un superávit, no necesariamente significa que sea un elemento positivo en lo referente al desempeño económico.
Por ejemplo, en los años 2003 y 2004, se produjo un superávit de la cuenta corriente. Sin embargo, estos saldos fueron el reflejo de una fuerte contracción de la economía dominicana y una masiva fuga de capitales, ocasionada como consecuencia de la crisis bancaria y la falta de confianza.
De igual manera, los saldos deficitarios son característicos de economías abiertas y en vías de desarrollo como la nuestra.
La clave para que un resultado deficitario de la cuenta corriente sea sostenible, es que pueda contar con fuentes adecuadas de financiamiento, preferiblemente ingresos de capitales con vocación de permanencia, como serían las inversiones extranjeras directas y las remesas.
En el caso particular de nuestra economía, el resultado de la cuenta corriente ha sido históricamente deficitario. No obstante, esto no ha sido motivo de preocupación debido a la significativa afluencia de recursos externos, fundamentalmente de inversión extranjera.
Desde el año 2005 la Cuenta de Capital y Financiera de la balanza de pagos ha duplicado el déficit de cuenta corriente, permitiendo no sólo su financiamiento, sino, además, la acumulación de reservas internacionales en un entorno de relativa estabilidad cambiaria.
Para el año 2008, la cuenta corriente de la balanza de pagos no enfrentará problemas de financiamiento, y esto así, debido a la significativa entrada de capitales externos al país, principalmente en la forma de inversión extranjera directa la cual se estima alcanzaría un monto record de 2 mil 800 millones de dólares, un aumento de 1 mil 290 millones de dólares respecto al año 2007.
Para el 2009, considerando los últimos acontecimientos económicos, financieros y políticos de la economía estadounidense y sus efectos en el país, las proyecciones de precio del petróleo hechas por los analistas del FMI, así como los precios a futuro de los principales bienes exportados, como los del ferroníquel, se ha estimado que el déficit de la cuenta corriente estaría en cerca del 6% del PIB, lo cual contribuiría a que concluyamos el año próximo con unos resultados positivos de la balanza de pagos global.
Eso significaría, además, que habría una disminución significativa del 2% del PIB con respecto al déficit del 2008.
En lo referente al desempeño del turismo y las remesas, sectores cuyas perspectivas han sido objeto de pronósticos adversos, se mantendrían en el 2009 como importantes fuentes de ingreso de divisas, aunque con niveles de crecimiento menores a los promedios históricos, pero superiores, en términos absolutos, a los del 2008.
De igual manera, se espera que la inversión extranjera directa constituya una fuente importante de financiamiento en el 2009, la cual se estima ascendería, por lo menos, a unos 2 mil 300 millones de dólares.
Ese nivel, que podría considerarse adecuado debido a la desaceleración de la economía mundial, sería, sin embargo, como porcentaje del PIB, superior al promedio registrado en los últimos diez años, lo que pone de manifiesto las perspectivas positivas de los inversionistas extranjeros en torno a nuestra economía.
En resumen, como ha podido apreciarse, el año 2008, desde el punto de vista económico, ha sido un año inusual.
Durante algunos meses, sobre todo durante la primera parte del año, la preocupación fundamental estuvo centrada en la inflación, generada por los altos precios del petróleo y los alimentos, así como por el crecimiento de la demanda interna de nuestra economía; pero luego, la preocupación se produjo en sentido contrario, esto es, a que se había producido una disminución del crecimiento de la economía como resultado de la recesión global y de medidas monetarias restrictivas adoptadas en el plano interno.
Nunca antes, que tengamos memoria, se había presentado, en tan breve periodo, una situación tan diametralmente opuesta, de alta inflación a recesión generalizada, todo lo cual indica los vaivenes por los cuales hemos tenido que atravesar durante el transcurso de este año y la incertidumbre y volatilidad a que aún nos veremos sometidos en el porvenir inmediato.
En lo que atañe al comportamiento de los precios internos, a pesar de que la inflación acumulada a septiembre de este año fue de 10.76%, la drástica reducción de los precios del petróleo ha permitido que en octubre y noviembre los precios internos registraran tasas de crecimiento negativas, lo que quiere decir que en sólo dos meses la inflación ha caído 4.33%.
He recibido informaciones del Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor, mejor conocido como Pro-Consumidor, en el sentido de que durante los últimos dos meses varios productos empezaron a bajar a bajar de precios, como, por ejemplo, el huevo, el bacalao, el azúcar blanca, el aceite de soya, el arroz selecto, las habichuelas pintas, las habichuelas rojas, la leche milex, la leche listamilk rica, el pollo congelado y las pastas alimenticias.
Consideramos que algunos de estos productos, así como otros de la canasta familiar no han disminuido de precios en proporción con la baja experimentada en los mercados internacionales, razón por la cual le solicito a los directivos de Pro-Consumidor que establezcan un observatorio de precios que les permita disponer de mejor información sobre la situación de los precios, y por consiguiente, proteger y defender los intereses del pueblo consumidor.
En todo caso, cabe señalar que al cierre de este año, la inflación, que fue el gran tormento y el gran dolor de cabeza durante varios meses, no sobrepasará, sin embargo, el 7%, el cual resultaría inferior a la registrada en el 2007.
Con esos resultados, se le da cumplimiento a la meta establecida en el marco macroeconómico elaborado para el año 2008, lo que podría calificarse, sin lugar a dudas, como un logro extraordinario, desde el punto de vista monetario.
En lo que respecta al proyecto de Presupuesto y Ley de Gastos Públicos para el próximo año 2009, recientemente sometido al conocimiento de las cámaras legislativas, los ingresos que el Gobierno recibirá serán prácticamente iguales a la estimación establecida en el presupuesto de este año 2008.
Para este año 2008 la estimación de ingresos fue de 249 mil millones de pesos y para el año próximo será de 251 mil millones de pesos, es decir, una diferencia de escasamente 2 mil millones de pesos.
Claro está, si los ingresos proyectados para el 2009 son iguales a los del 2008, el gasto necesariamente tendrá que ser igual.
Esa es la razón por la cual no se le aumentó, pero tampoco se le disminuyó, el presupuesto a ninguna institución que recibe fondos de la Ley de Gastos Públicos.
No obstante, debido a que luego de aprobarse el presupuesto del 2008, el Gobierno reajustó en un 15% los sueldos hasta 30 mil pesos mensuales, estableció el salario mínimo y las pensiones en 5 mil 108 pesos mensuales e incrementó la seguridad social en 1 mil 500 millones de pesos anuales, esas medidas elevarán el presupuesto del 2009 en 19 mil millones de pesos.
Otro elemento que contribuye al incremento del gasto para el próximo año está relacionado con el aporte que hace el Gobierno al Banco Central para reducir el déficit cuasi fiscal.
En el presupuesto sometido al Congreso Nacional para el año 2009, se incluyeron los recursos destinados a cubrir los intereses para la recapitalización del Banco Central y los recursos pendientes de pagar este año, los cuales fueron transferidos mediante el Presupuesto Suplementario para ser pagados en los primeros meses del año próximo.
Con esto, el Gobierno dominicano envía una clara señal a los mercados locales e internacionales de su firme voluntad de honrar sus compromisos financieros.
Esa decisión, además, contribuirá a que el Banco Central pueda a inicios del año próximo ir flexibilizando su política monetaria e ir disminuyendo, de manera gradual, la tasa de interés de los préstamos bancarios, con lo cual se contribuye a una reactivación interna del dinamismo económico.
El tercer factor que incide en el aumento del gasto del próximo año son los incrementos que tuvimos que consignar por concepto de compra de medicamentos, materiales y suministros para los hospitales y escuelas que se construyeron e inauguraron durante el presente año. Por este concepto, el presupuesto fue aumentado en 2 mil millones de pesos.
La suma de estas tres partidas nos arroja un aumento de 29 mil millones de pesos, y esa es la razón por la cual el presupuesto total de este año, no sólo la estimación de ingresos, es de 300 mil millones de pesos y el del año que viene será de 329 mil millones.
Quiero aprovechar la ocasión para reafirmar las declaraciones del Equipo Económico del Gobierno sobre sus conversaciones con la misión del Fondo Monetario Internacional que recientemente visitó el país.
Sobre ese particular permítanme enfatizar que en ningún momento se discutió la posibilidad de una reforma tributaria para el 2009. Tampoco hubo referencia alguna sobre aumentos o creación de nuevos impuestos por parte de la misión del FMI.
El ajuste fiscal al cual se ha referido el Fondo Monetario, es en base a un ajuste del gasto público, que ya está contemplado, como hemos dicho, en el presupuesto del 2009, y no a un aumento de los ingresos a través de una nueva reforma tributaria.
Este ajuste consiste básicamente en la focalización y reducción de los subsidios, así como de los gastos de capital.
Con el Fondo Monetario Internacional, como le indicamos en el día de hoy a su Director Gerente, Dominique Strauss-Kahn, a lo que aspiramos es a la entrada en vigencia, en el plazo más breve posible, de un acuerdo de monitoreo del desempeño de la economía dominicana, para de esa manera garantizar la continuidad de la estabilidad y la confianza en nuestros mercados, a pesar de las condiciones de vorágine financiera internacional.
Por otra parte, es preciso hacer referencia, también, a dos aspectos que siempre han representado una alta prioridad para nuestro Gobierno, los cuales serán preservados, a pesar de las limitaciones y restricciones que se nos presentarán en el próximo año.
Es el caso de la educación y la salud, a las cuales se les han asignado las mayores partidas en el próximo presupuesto.
Con 33 mil 350 millones de pesos, la Secretaría de Educación es la Secretaría de Estado que tiene la mayor asignación en el presupuesto del año próximo. Eso representa el 10.14% del total del gasto.
A eso le sigue la Secretaría de Salud Pública con una asignación de 30 mil 794 millones de pesos. Ambas secretarías obtienen, así, una asignación equivalente al 20% del presupuesto.
Es conveniente aclarar que no todo lo que el Gobierno gasta en educación es a través de la Secretaría de Educación. A la suma asignada a esta Secretaría hay que agregarle el presupuesto de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, que es de 5 mil 167 millones de pesos, las construcciones que realiza la Oficina Supervisora de Obras del Estado, principalmente en la UASD y en otras instituciones de educación técnica y superior, así como por los recursos que destinan otras secretarías e instituciones públicas a la educación.
Lo mismo ocurre con la Secretaría de Salud Pública. Al presupuesto de esta secretaría hay que sumarle las asignaciones de los hospitales militares y de la Policía Nacional, del régimen subsidiado de la seguridad social y del Instituto Dominicano de Seguros Sociales, así como las transferencias de las instituciones privadas que se dedican a la prestación de servicios de salud.
Nuestra aspiración es que podamos aportar aún mayor cantidad de recursos al área social, para beneficio, sobre todo, de los sectores más desprotegidos de la población, y es una meta que iremos alcanzando en la medida en que mejore el desempeño de la economía en su conjunto.
En materia monetaria, el Banco Central está diseñando un programa para el 2009 con un objetivo de inflación no mayor del 7%, el cual es consistente con el ajuste fiscal incorporado en el presupuesto para el próximo año.
Como forma de contribuir a acelerar el crecimiento y generar empleos, hemos estado sometiendo a licitación pública internacional y a la aprobación del Congreso Nacional, para fines de concesión, en las últimas semanas, un conjunto de proyectos de desarrollo de infraestructuras, como son, por ejemplo, la carretera de El Coral, el Boulevard del Atlántico Norte, el Corredor Vial de la Duarte, el proyecto de Viadom, la segunda línea del Metro y el tren de Santiago a Haina.
Consideramos que de poder realizarse estos proyectos, como esperamos efectivamente así sea, la República Dominicana estaría en una posición de ventaja para sortear los efluvios de la actual tormenta financiera global.
En adición, someteremos próximamente a las cámaras legislativas un proyecto de ley elaborado por una comisión técnica que habíamos comisionado para tales efectos, a los fines de permitir el acceso a los fondos de pensiones, que en estos momentos andan por alrededor de 68 mil millones de pesos.
De esa manera, estableciendo todas las garantías de lugar, estos fondos podrán ser utilizados en la construcción de viviendas para trabajadores y para familias de bajos ingresos, así como para la ejecución de varios proyectos de infraestructuras.
De igual forma, para facilitar el acceso del sector privado productivo a recursos financieros que contribuyan a sostener el crecimiento económico en los países de América Latina, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha creado un programa, denominado Programa de Liquidez para la Sostenibilidad del Crecimiento, en virtud del cual la República Dominicana podrá acceder hasta 500 millones de dólares durante el próximo año.
Con esos nuevos recursos, colocados a través de un banco de fomento, como lo es, por ejemplo, el Banco Nacional de la Vivienda, podremos contribuir a las necesidades de financiamiento de la industria nacional, de las medianas, pequeñas y microempresas y del sector agropecuario.
Con la aplicación del conjunto de estas medidas procuramos, a pesar del entorno internacional adverso, contribuir a la generación de nuevos empleos en la República Dominicana, con lo cual protegemos el bienestar de nuestros conciudadanos.
No escapa a nuestra atención que debido a la situación de recesión global, que se traduce en una disminución de la demanda, y en algunos casos, a baja de precios de productos de exportación, algunas empresas se vean temporalmente afectadas y tengan que despedir trabajadores.
Algo así es lo que ha ocurrido en estos días con la empresa de Falconbridge en Bonao. Por esa razón, durante el transcurso de esta semana visitaré esa comunidad en compañía de varios funcionarios del Gobierno, con la finalidad de sostener un encuentro con los 900 trabajadores liquidados por la empresa minera y ponderar fórmulas posibles de mitigación del impacto creado por la caída de los precios internacionales del ferroníquel.
Pero así como en algunos casos perdemos puestos de trabajo, debido a los malos tiempos de la economía mundial, en otros casos estaremos en condiciones de generar nuevas oportunidades trabajo.
Recientemente, por ejemplo, asistí a la ceremonia del primer picazo de un nuevo proyecto turístico del Grupo Piñero, entre La Romana y San Pedro de Macorís, el cual contará con una inversión de mil millones de dólares y generará entre 8 mil y 10 mil nuevos empleos directos.
Próximamente haré lo mismo en el proyecto turístico Punta Perla, con una inversión de cerca de 2 mil 600 millones de dólares y una capacidad de generación de empleos entre 12 mil y 15 mil nuevos empleos.
En el área de Bávaro, en el proyecto Vista Cana, se iniciará, próximamente, una inversión de mil 400 millones de dólares, la cual contribuirá también a generar cerca de 10 mil nuevos empleos.
La semana pasada me reuní con los directivos de la empresa canadiense de textiles Gildan, quienes me anunciaron la creación de 2 mil 500 nuevos empleos en sus instalaciones en el área de Guerra y las posibilidades de generar en el futuro 600 más en Bayaguana.
En el área de Maimón, inició sus operaciones en estos días la empresa Golden Star, con 237 empleados.
En fin, a pesar de la calamitosa situación internacional, la República Dominicana sigue siendo un destino preferido para la inversión y la generación de empleos, y albergamos la esperanza de que así será en el futuro próximo y el largo plazo.
No obstante, estoy consciente, también, que en estos momentos el país se enfrenta a un conjunto de dificultades, entre los cuales destacan, entre otros, la sempiterna crisis del sector eléctrico y el combate al crimen y al narcotráfico.
Con respecto a lo primero, debo indicar que estamos formando, mediante decreto, una comisión mixta público-privada de fortalecimiento del sector eléctrico nacional.
Con esa comisión trabajaremos en la aplicación de un plan integral que permita de aquí al año 2012 ir solucionando los problemas estructurales del referido sector.
En lo inmediato, hay una dificultad, de carácter coyuntural, generado por el alza de los precios del petróleo a mediados de año, el cual, para impedir que afectara directamente a los consumidores, fue asumido directamente por el Gobierno, y eso, en la actualidad, ha generado una deuda con los generadores de unos 300 millones de dólares.
Es esa deuda, adicionada al subsidio prevista para el año, que ha sido enteramente cubierta por el Gobierno, la causa fundamental de los apagones que el país estuvo experimentando de manera particularmente aguda hace aproximadamente un mes.
Para solucionar el problema de esa deuda creada por el alza de los precios de los combustibles, hemos sometido recientemente a la consideración del Congreso Nacional, un proyecto de Ley que procura crear la apropiación de lugar para luego proceder a identificar alguna fuente de financiación.
Pero más allá de ese problema coyuntural, lo que procede es concentrar todos nuestros esfuerzos en la búsqueda de soluciones de carácter estructural.
Para esos fines, contaremos con la presencia, a partir del próximo 18 de este mes de diciembre, de una misión de los Emiratos Árabes Unidos, para examinar la propuesta que el Gobierno recientemente le había enviado para lograr su cooperación, como nos fue prometida durante mi viaje reciente a la región, en lo referente al sector eléctrico nacional.
Con esa misión de los Emiratos Árabes Unidos, como por varias otras alternativas, procuraremos enfocarnos en cómo aumentar la generación eléctrica durante los próximos cuatro años en unos 500 megavatios adicionales; el cómo modificar el tipo de combustible que actualmente se utiliza en la generación de las plantas, que actualmente es sobre todo fuel oil número 2 y número 6, por un tipo de combustible más barato y menos contaminante, como sería, por ejemplo, el gas natural.
En concordancia con esta última idea, propondremos la construcción de una terminal de gas natural en la costa Norte del país, que pueda servir tanto para consumo interno como para exportación al mercado de los Estados Unidos.
Estimularemos la instalación de proyectos de energía renovable, especialmente de energía eólica, o movida por viento, energía solar y biomasa.
Plantearemos la necesidad de una inversión anual, en el área de distribución, de 120 millones de dólares, a los fines de disponer de nuevos medidores y nuevas tecnología que nos permitan reducir las pérdidas e incrementar los cobros por el uso del servicio eléctrico.
Finalmente, abordaremos la necesidad de proceder a la ejecución de varios proyectos de líneas de transmisión de 138 y 145 kilovoltios por un valor de 150 millones de dólares.
Estamos firmemente convencidos que con sólo abordar de manera eficaz los aspectos previamente esbozados los dominicanos podremos avanzar hacia el siglo XXI con la convicción de que la pesadilla de los apagones será cuestión del pasado.
Con respecto a la situación de criminalidad, violencia y tráfico ilícito de drogas que vive la nación, nos permitimos, en primer término, expresar nuestra más absoluta coincidencia con su Eminencia Reverendísima, Nicolás de Jesús, Cardenal, López Rodríguez, al expresar la necesidad de enfrentar con firmeza las actividades delictivas que han conducido al país a un estado de ansiedad, de angustia, de miedo y de zozobra.
Lo he dicho en otra ocasión y ahora lo repito con mayor intensidad para todo el que tenga responsabilidad en este campo escuche con claridad cuáles son nuestras instrucciones. En lo referente a las acciones delictivas y al narcotráfico, la consigna es: Cero Tolerancia.
Para alcanzar ese objetivo, se fortalecerá el Consejo de Seguridad Nacional, a los fines de que el mismo se convierta en un órgano de planificación y formulación de políticas de seguridad, realice los diagnósticos de lugar y aplique las políticas formuladas.
Para la protección de nuestro espacio aéreo, que es por donde ha estado entrando en los últimos tiempos la mayor cantidad de drogas al país, hemos dispuesto la adquisición de los aviones Super Tucanos, así como de dos radares de alcance nacional a ser utilizados a los mismos fines.
Fortaleceremos la capacidad operativa de la Policía Nacional y la Dirección Nacional de Control de Drogas para hacer frente a la delincuencia común y organizada, así como al narcotráfico nacional e internacional, respectivamente.
El Procurador General de la República, la Dirección Nacional de Control de Drogas y la Policía Nacional deben aunar esfuerzos para elaborar un Plan Estratégico dirigido al desmantelamiento de los puntos de drogas que afectan los barrios y sectores del país.
De igual manera, la Marina de Guerra debe fortalecer las labores de vigilancia permanente de las aguas territoriales dominicanas para evitar el bombardeo de drogas, sancionando drástica y de manera ejemplar, a toda persona, civil o militar, sin importar rango o condición, que tenga algún tipo de participación, directa o indirectamente, con estos crímenes, a quienes les será aplicado todo el peso y rigor de la ley.
No escapa a mi comprensión que para salir airosos de todos estos desafíos que se ciernen sobre la República Dominicana hace falta actuar unidos como nación.
Para esos fines, estaré convocando para el próximo mes de enero a un gran encuentro de todas las fuerzas vivas del país, para que entre todos podamos definir el curso de acción que como sociedad debemos seguir en estos momentos de adversidades, infortunios e incertidumbre.
No me cabe la menor duda de que una vez más, protegidos por la magnanimidad del Todopoderoso, la República Dominicana saldrá fortalecida de esta nueva prueba a que como nación nos hemos visto sometida por el torbellino de los tiempos.
Al finalizar, sólo les deseo que disfruten junto a sus seres más queridos el próximo período de Navidad, que todos sus sueños e ilusiones logren cristalizarse y que el año venidero sea un año de paz, amor, prosperidad y bienestar para la familia dominicana.
Muchas Gracias.
Buenas Noches.
Pueblo dominicano:
Al entrar el mes de diciembre hemos llegado a la fase final de este año 2008, el cual ha sido un año difícil y complicado por los distintos desafíos a que hemos tenido que enfrentarnos.
Cuando todavía no nos habíamos recuperado plenamente de los efectos devastadores de las tormentas tropicales Noel y Olga, ocurridas a finales del 2007, se precipitaron sobre el territorio nacional, entre julio y septiembre de este año, cuatro fenómenos atmosféricos: Fay, Gustav, Ike y Hanna, los cuales generaron nuevas pérdidas en vidas humanas, a las propiedades y al sistema productivo nacional.
Como consecuencia de esta situación, el Gobierno se vio compelido a extender, durante gran parte de este año, los programas de reconstrucción de viviendas, puentes, carreteras y caminos vecinales, así como la asistencia técnica y financiera al sector agropecuario, los cuales habían sido estimados, sólo por los efectos de las tormentas Noel y Olga, por encima de 14 mil millones de pesos.
Pero en adición al impacto de esos fenómenos de la naturaleza, el país se ha visto afectado este año por la ocurrencia de tres verdaderos huracanes, aunque estos últimos, más bien, de carácter económico y financiero.
Nos referimos, por supuesto, al incremento desorbitado de los precios del petróleo y de los alimentos, así como de la crisis financiera global, la cual ha dado origen a la actual recesión económica que se esparce por todo el mundo, la más grave, severa y profunda desde la Gran Depresión de los años treinta.
A pesar de ese panorama ensombrecido, hasta el mes de julio de este año el desempeño de la economía dominicana estuvo conforme a lo que inicialmente se había proyectado; pero a partir de ese momento, la incidencia de los factores antes mencionados, esto es, el incremento de los precios del petróleo, de los alimentos o insumos para su producción y la crisis financiera global, empezaron a surtir sus efectos sobre el comportamiento de los principales indicadores de la economía nacional.
Con la finalidad de proteger a los sectores más vulnerables de la población de los estragos generados por los vientos huracanados de estos fenómenos de la economía mundial, el Gobierno se vio obligado a aumentar significativamente los subsidios.
Eso implicó la erogación de mayores recursos destinados a la energía eléctrica, el gas propano y el gasoil, así como a alimentos básicos de la canasta familiar, como son el arroz, la leche, el pan, la habichuela y el pollo. Además, se aumentó el alcance y la cobertura del Plan de Solidaridad.
De igual manera, frente a la crisis externa que generó una disminución de la demanda internacional por productos manufacturados, el Gobierno aplicó el denominado Programa de Preservación de Empleos al Sector de Zonas Francas, con la intención de evitar despidos masivos de trabajadores, y de esa manera llevar la tranquilidad a muchos hogares dominicanos.
El propósito de todas esas medidas era el de disminuir el impacto de la crisis sobre los niveles de pobreza y los ingresos reales de los segmentos más desprotegidos de la nación.
En adición a este oscuro panorama, debemos indicar que la crisis financiera global, que ha afectado a la generalidad de los países del planeta, ha incidido de manera particular sobre las naciones desarrolladas, fundamentalmente de los Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, al cual vendemos aproximadamente el 65 % de nuestras exportaciones.
Según las más recientes informaciones, la economía norteamericana se encuentra ya oficialmente en recesión, al igual que Japón, el Reino Unido y varios países de la Unión Europea.
En los Estados Unidos, lugar de origen de la crisis, el desplome ha sido dramático. Empresas emblemáticas del sistema financiero norteamericano, como Bear Sterns, Lehman Brothers y Merryl Lynch han desaparecido.
La industria manufacturera ha sido tambaleada; el comercio, impactado; el sector inmobiliario, diezmado; y hasta las tres grandes empresas de la industria automotriz, la Chrysler, la Ford y la General Motors, se encuentran en estos momentos a merced de la mano generosa del gobierno norteamericano.
Para que se tenga una idea de la intensidad y el alcance que está teniendo la actual crisis financiera sobre la economía de los Estados Unidos, sólo basta indicar que durante el pasado mes de noviembre, se perdieron más de 530 mil empleos.
Pero lo mismo está ocurriendo en China, en la India, en Alemania y en España, para sólo mencionar algunos de los países desarrollados o de economía emergente, considerados como los motores del crecimiento y el desarrollo económico mundial.
En China, por ejemplo, el crecimiento económico ha disminuido en más de cinco puntos. De una proyección inicial de un 11 por ciento, ahora se estima que sólo crecerá un 6 por ciento. Cerca del 50% de las empresas exportadoras han cerrado. El desempleo se ha incrementado en niveles alarmantes y las tensiones sociales se esparcen por distintas partes del país.
En la India ocurre igual. Lugares mundialmente famosos, como Bangalore, hoy contemplan, de manera impotente, el cierre de muchas de sus empresas de alta tecnología.
En Alemania, la desaceleración del crecimiento ha provocado inquietud en las autoridades del país. Miles de trabajadores son despedidos cada día, de empresas tan importantes como DaimlerChrysler, Volkswagen y Siemens.
España, por su parte, vive uno de sus momentos más críticos de las últimas décadas. También miles de empleos se han perdido, el ritmo de crecimiento ha disminuido, el sector inmobiliario se ha desplomado y la preocupación envuelve a diferentes sectores del país.
En el Reino Unido, varias de las instituciones financieras más respetadas y de mayor tradición se han desmoronado. La alarma del desempleo cunde por todas partes y el nerviosismo se apodera de diversos segmentos de la población.
Dentro de ese contexto, es lógico comprender que una economía pequeña y abierta como la de la República Dominicana, así como el resto de las economías de países emergentes y en vías de desarrollo enfrenten importantes desafíos.
De hecho, la referida crisis ha obligado a la mayoría de países de América Latina a realizar varias revisiones a sus proyecciones económicas para el cierre del 2008-2009.
En este tenor, vale destacar que las proyecciones más recientes del Centro de Estudios Económicos para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL), indican que Latinoamérica registraría un crecimiento económico de 4.7% para el cierre del 2008, resultando menor al 5.7% registrado en el 2007.
La economía dominicana, después de haber crecido a una tasa promedio anual de 9.5% en los últimos tres años, es decir, del 2005 al 2007, y luego de haber crecido 7.5% durante los meses de enero a junio del 2008, proyecta cerrar este año, sin embargo, en torno al 5%.
En términos comparativos con otras naciones de América Latina y del mundo, y tomando en consideración las adversas condiciones externas, podríamos considerar que ese crecimiento proyectado del 5% para este año todavía resulta satisfactorio, pero, en verdad, por debajo de los niveles acostumbrados durante las gestiones de gobierno que nos ha tocado presidir.
En todo caso, es justo reconocer que aún por debajo de nuestros niveles tradicionales, esos resultados estimados han sido posibles gracias a las valientes y previsoras medidas que hemos adoptado para mitigar el impacto de la crisis financiera global sobre nuestro país.
Esas disposiciones que comenzaron a surtir sus efectos a partir del tercer trimestre de este año, esto es, a partir del mes de julio, encuentran su justificación, además, en las propias condiciones internas de nuestra economía, como consecuencia del vertiginoso crecimiento de la demanda interna, unido al incremento del crédito bancario, el cual duplicaba la expansión de la producción nominal, o lo que es lo mismo, la producción no ajustada a la inflación.
Todo lo anterior, en combinación con los insidiosos efectos de los altos precios del petróleo, los alimentos y las materias primas durante la primera mitad de este año, produjo un deterioro en la cuenta corriente de la balanza de pagos.
Con relación a este último tema, es preciso aclarar que para analizar su saldo actual, no sólo debe considerarse si presenta un superávit o un déficit, pues el hecho de que obtenga un superávit, no necesariamente significa que sea un elemento positivo en lo referente al desempeño económico.
Por ejemplo, en los años 2003 y 2004, se produjo un superávit de la cuenta corriente. Sin embargo, estos saldos fueron el reflejo de una fuerte contracción de la economía dominicana y una masiva fuga de capitales, ocasionada como consecuencia de la crisis bancaria y la falta de confianza.
De igual manera, los saldos deficitarios son característicos de economías abiertas y en vías de desarrollo como la nuestra.
La clave para que un resultado deficitario de la cuenta corriente sea sostenible, es que pueda contar con fuentes adecuadas de financiamiento, preferiblemente ingresos de capitales con vocación de permanencia, como serían las inversiones extranjeras directas y las remesas.
En el caso particular de nuestra economía, el resultado de la cuenta corriente ha sido históricamente deficitario. No obstante, esto no ha sido motivo de preocupación debido a la significativa afluencia de recursos externos, fundamentalmente de inversión extranjera.
Desde el año 2005 la Cuenta de Capital y Financiera de la balanza de pagos ha duplicado el déficit de cuenta corriente, permitiendo no sólo su financiamiento, sino, además, la acumulación de reservas internacionales en un entorno de relativa estabilidad cambiaria.
Para el año 2008, la cuenta corriente de la balanza de pagos no enfrentará problemas de financiamiento, y esto así, debido a la significativa entrada de capitales externos al país, principalmente en la forma de inversión extranjera directa la cual se estima alcanzaría un monto record de 2 mil 800 millones de dólares, un aumento de 1 mil 290 millones de dólares respecto al año 2007.
Para el 2009, considerando los últimos acontecimientos económicos, financieros y políticos de la economía estadounidense y sus efectos en el país, las proyecciones de precio del petróleo hechas por los analistas del FMI, así como los precios a futuro de los principales bienes exportados, como los del ferroníquel, se ha estimado que el déficit de la cuenta corriente estaría en cerca del 6% del PIB, lo cual contribuiría a que concluyamos el año próximo con unos resultados positivos de la balanza de pagos global.
Eso significaría, además, que habría una disminución significativa del 2% del PIB con respecto al déficit del 2008.
En lo referente al desempeño del turismo y las remesas, sectores cuyas perspectivas han sido objeto de pronósticos adversos, se mantendrían en el 2009 como importantes fuentes de ingreso de divisas, aunque con niveles de crecimiento menores a los promedios históricos, pero superiores, en términos absolutos, a los del 2008.
De igual manera, se espera que la inversión extranjera directa constituya una fuente importante de financiamiento en el 2009, la cual se estima ascendería, por lo menos, a unos 2 mil 300 millones de dólares.
Ese nivel, que podría considerarse adecuado debido a la desaceleración de la economía mundial, sería, sin embargo, como porcentaje del PIB, superior al promedio registrado en los últimos diez años, lo que pone de manifiesto las perspectivas positivas de los inversionistas extranjeros en torno a nuestra economía.
En resumen, como ha podido apreciarse, el año 2008, desde el punto de vista económico, ha sido un año inusual.
Durante algunos meses, sobre todo durante la primera parte del año, la preocupación fundamental estuvo centrada en la inflación, generada por los altos precios del petróleo y los alimentos, así como por el crecimiento de la demanda interna de nuestra economía; pero luego, la preocupación se produjo en sentido contrario, esto es, a que se había producido una disminución del crecimiento de la economía como resultado de la recesión global y de medidas monetarias restrictivas adoptadas en el plano interno.
Nunca antes, que tengamos memoria, se había presentado, en tan breve periodo, una situación tan diametralmente opuesta, de alta inflación a recesión generalizada, todo lo cual indica los vaivenes por los cuales hemos tenido que atravesar durante el transcurso de este año y la incertidumbre y volatilidad a que aún nos veremos sometidos en el porvenir inmediato.
En lo que atañe al comportamiento de los precios internos, a pesar de que la inflación acumulada a septiembre de este año fue de 10.76%, la drástica reducción de los precios del petróleo ha permitido que en octubre y noviembre los precios internos registraran tasas de crecimiento negativas, lo que quiere decir que en sólo dos meses la inflación ha caído 4.33%.
He recibido informaciones del Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor, mejor conocido como Pro-Consumidor, en el sentido de que durante los últimos dos meses varios productos empezaron a bajar a bajar de precios, como, por ejemplo, el huevo, el bacalao, el azúcar blanca, el aceite de soya, el arroz selecto, las habichuelas pintas, las habichuelas rojas, la leche milex, la leche listamilk rica, el pollo congelado y las pastas alimenticias.
Consideramos que algunos de estos productos, así como otros de la canasta familiar no han disminuido de precios en proporción con la baja experimentada en los mercados internacionales, razón por la cual le solicito a los directivos de Pro-Consumidor que establezcan un observatorio de precios que les permita disponer de mejor información sobre la situación de los precios, y por consiguiente, proteger y defender los intereses del pueblo consumidor.
En todo caso, cabe señalar que al cierre de este año, la inflación, que fue el gran tormento y el gran dolor de cabeza durante varios meses, no sobrepasará, sin embargo, el 7%, el cual resultaría inferior a la registrada en el 2007.
Con esos resultados, se le da cumplimiento a la meta establecida en el marco macroeconómico elaborado para el año 2008, lo que podría calificarse, sin lugar a dudas, como un logro extraordinario, desde el punto de vista monetario.
En lo que respecta al proyecto de Presupuesto y Ley de Gastos Públicos para el próximo año 2009, recientemente sometido al conocimiento de las cámaras legislativas, los ingresos que el Gobierno recibirá serán prácticamente iguales a la estimación establecida en el presupuesto de este año 2008.
Para este año 2008 la estimación de ingresos fue de 249 mil millones de pesos y para el año próximo será de 251 mil millones de pesos, es decir, una diferencia de escasamente 2 mil millones de pesos.
Claro está, si los ingresos proyectados para el 2009 son iguales a los del 2008, el gasto necesariamente tendrá que ser igual.
Esa es la razón por la cual no se le aumentó, pero tampoco se le disminuyó, el presupuesto a ninguna institución que recibe fondos de la Ley de Gastos Públicos.
No obstante, debido a que luego de aprobarse el presupuesto del 2008, el Gobierno reajustó en un 15% los sueldos hasta 30 mil pesos mensuales, estableció el salario mínimo y las pensiones en 5 mil 108 pesos mensuales e incrementó la seguridad social en 1 mil 500 millones de pesos anuales, esas medidas elevarán el presupuesto del 2009 en 19 mil millones de pesos.
Otro elemento que contribuye al incremento del gasto para el próximo año está relacionado con el aporte que hace el Gobierno al Banco Central para reducir el déficit cuasi fiscal.
En el presupuesto sometido al Congreso Nacional para el año 2009, se incluyeron los recursos destinados a cubrir los intereses para la recapitalización del Banco Central y los recursos pendientes de pagar este año, los cuales fueron transferidos mediante el Presupuesto Suplementario para ser pagados en los primeros meses del año próximo.
Con esto, el Gobierno dominicano envía una clara señal a los mercados locales e internacionales de su firme voluntad de honrar sus compromisos financieros.
Esa decisión, además, contribuirá a que el Banco Central pueda a inicios del año próximo ir flexibilizando su política monetaria e ir disminuyendo, de manera gradual, la tasa de interés de los préstamos bancarios, con lo cual se contribuye a una reactivación interna del dinamismo económico.
El tercer factor que incide en el aumento del gasto del próximo año son los incrementos que tuvimos que consignar por concepto de compra de medicamentos, materiales y suministros para los hospitales y escuelas que se construyeron e inauguraron durante el presente año. Por este concepto, el presupuesto fue aumentado en 2 mil millones de pesos.
La suma de estas tres partidas nos arroja un aumento de 29 mil millones de pesos, y esa es la razón por la cual el presupuesto total de este año, no sólo la estimación de ingresos, es de 300 mil millones de pesos y el del año que viene será de 329 mil millones.
Quiero aprovechar la ocasión para reafirmar las declaraciones del Equipo Económico del Gobierno sobre sus conversaciones con la misión del Fondo Monetario Internacional que recientemente visitó el país.
Sobre ese particular permítanme enfatizar que en ningún momento se discutió la posibilidad de una reforma tributaria para el 2009. Tampoco hubo referencia alguna sobre aumentos o creación de nuevos impuestos por parte de la misión del FMI.
El ajuste fiscal al cual se ha referido el Fondo Monetario, es en base a un ajuste del gasto público, que ya está contemplado, como hemos dicho, en el presupuesto del 2009, y no a un aumento de los ingresos a través de una nueva reforma tributaria.
Este ajuste consiste básicamente en la focalización y reducción de los subsidios, así como de los gastos de capital.
Con el Fondo Monetario Internacional, como le indicamos en el día de hoy a su Director Gerente, Dominique Strauss-Kahn, a lo que aspiramos es a la entrada en vigencia, en el plazo más breve posible, de un acuerdo de monitoreo del desempeño de la economía dominicana, para de esa manera garantizar la continuidad de la estabilidad y la confianza en nuestros mercados, a pesar de las condiciones de vorágine financiera internacional.
Por otra parte, es preciso hacer referencia, también, a dos aspectos que siempre han representado una alta prioridad para nuestro Gobierno, los cuales serán preservados, a pesar de las limitaciones y restricciones que se nos presentarán en el próximo año.
Es el caso de la educación y la salud, a las cuales se les han asignado las mayores partidas en el próximo presupuesto.
Con 33 mil 350 millones de pesos, la Secretaría de Educación es la Secretaría de Estado que tiene la mayor asignación en el presupuesto del año próximo. Eso representa el 10.14% del total del gasto.
A eso le sigue la Secretaría de Salud Pública con una asignación de 30 mil 794 millones de pesos. Ambas secretarías obtienen, así, una asignación equivalente al 20% del presupuesto.
Es conveniente aclarar que no todo lo que el Gobierno gasta en educación es a través de la Secretaría de Educación. A la suma asignada a esta Secretaría hay que agregarle el presupuesto de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, que es de 5 mil 167 millones de pesos, las construcciones que realiza la Oficina Supervisora de Obras del Estado, principalmente en la UASD y en otras instituciones de educación técnica y superior, así como por los recursos que destinan otras secretarías e instituciones públicas a la educación.
Lo mismo ocurre con la Secretaría de Salud Pública. Al presupuesto de esta secretaría hay que sumarle las asignaciones de los hospitales militares y de la Policía Nacional, del régimen subsidiado de la seguridad social y del Instituto Dominicano de Seguros Sociales, así como las transferencias de las instituciones privadas que se dedican a la prestación de servicios de salud.
Nuestra aspiración es que podamos aportar aún mayor cantidad de recursos al área social, para beneficio, sobre todo, de los sectores más desprotegidos de la población, y es una meta que iremos alcanzando en la medida en que mejore el desempeño de la economía en su conjunto.
En materia monetaria, el Banco Central está diseñando un programa para el 2009 con un objetivo de inflación no mayor del 7%, el cual es consistente con el ajuste fiscal incorporado en el presupuesto para el próximo año.
Como forma de contribuir a acelerar el crecimiento y generar empleos, hemos estado sometiendo a licitación pública internacional y a la aprobación del Congreso Nacional, para fines de concesión, en las últimas semanas, un conjunto de proyectos de desarrollo de infraestructuras, como son, por ejemplo, la carretera de El Coral, el Boulevard del Atlántico Norte, el Corredor Vial de la Duarte, el proyecto de Viadom, la segunda línea del Metro y el tren de Santiago a Haina.
Consideramos que de poder realizarse estos proyectos, como esperamos efectivamente así sea, la República Dominicana estaría en una posición de ventaja para sortear los efluvios de la actual tormenta financiera global.
En adición, someteremos próximamente a las cámaras legislativas un proyecto de ley elaborado por una comisión técnica que habíamos comisionado para tales efectos, a los fines de permitir el acceso a los fondos de pensiones, que en estos momentos andan por alrededor de 68 mil millones de pesos.
De esa manera, estableciendo todas las garantías de lugar, estos fondos podrán ser utilizados en la construcción de viviendas para trabajadores y para familias de bajos ingresos, así como para la ejecución de varios proyectos de infraestructuras.
De igual forma, para facilitar el acceso del sector privado productivo a recursos financieros que contribuyan a sostener el crecimiento económico en los países de América Latina, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha creado un programa, denominado Programa de Liquidez para la Sostenibilidad del Crecimiento, en virtud del cual la República Dominicana podrá acceder hasta 500 millones de dólares durante el próximo año.
Con esos nuevos recursos, colocados a través de un banco de fomento, como lo es, por ejemplo, el Banco Nacional de la Vivienda, podremos contribuir a las necesidades de financiamiento de la industria nacional, de las medianas, pequeñas y microempresas y del sector agropecuario.
Con la aplicación del conjunto de estas medidas procuramos, a pesar del entorno internacional adverso, contribuir a la generación de nuevos empleos en la República Dominicana, con lo cual protegemos el bienestar de nuestros conciudadanos.
No escapa a nuestra atención que debido a la situación de recesión global, que se traduce en una disminución de la demanda, y en algunos casos, a baja de precios de productos de exportación, algunas empresas se vean temporalmente afectadas y tengan que despedir trabajadores.
Algo así es lo que ha ocurrido en estos días con la empresa de Falconbridge en Bonao. Por esa razón, durante el transcurso de esta semana visitaré esa comunidad en compañía de varios funcionarios del Gobierno, con la finalidad de sostener un encuentro con los 900 trabajadores liquidados por la empresa minera y ponderar fórmulas posibles de mitigación del impacto creado por la caída de los precios internacionales del ferroníquel.
Pero así como en algunos casos perdemos puestos de trabajo, debido a los malos tiempos de la economía mundial, en otros casos estaremos en condiciones de generar nuevas oportunidades trabajo.
Recientemente, por ejemplo, asistí a la ceremonia del primer picazo de un nuevo proyecto turístico del Grupo Piñero, entre La Romana y San Pedro de Macorís, el cual contará con una inversión de mil millones de dólares y generará entre 8 mil y 10 mil nuevos empleos directos.
Próximamente haré lo mismo en el proyecto turístico Punta Perla, con una inversión de cerca de 2 mil 600 millones de dólares y una capacidad de generación de empleos entre 12 mil y 15 mil nuevos empleos.
En el área de Bávaro, en el proyecto Vista Cana, se iniciará, próximamente, una inversión de mil 400 millones de dólares, la cual contribuirá también a generar cerca de 10 mil nuevos empleos.
La semana pasada me reuní con los directivos de la empresa canadiense de textiles Gildan, quienes me anunciaron la creación de 2 mil 500 nuevos empleos en sus instalaciones en el área de Guerra y las posibilidades de generar en el futuro 600 más en Bayaguana.
En el área de Maimón, inició sus operaciones en estos días la empresa Golden Star, con 237 empleados.
En fin, a pesar de la calamitosa situación internacional, la República Dominicana sigue siendo un destino preferido para la inversión y la generación de empleos, y albergamos la esperanza de que así será en el futuro próximo y el largo plazo.
No obstante, estoy consciente, también, que en estos momentos el país se enfrenta a un conjunto de dificultades, entre los cuales destacan, entre otros, la sempiterna crisis del sector eléctrico y el combate al crimen y al narcotráfico.
Con respecto a lo primero, debo indicar que estamos formando, mediante decreto, una comisión mixta público-privada de fortalecimiento del sector eléctrico nacional.
Con esa comisión trabajaremos en la aplicación de un plan integral que permita de aquí al año 2012 ir solucionando los problemas estructurales del referido sector.
En lo inmediato, hay una dificultad, de carácter coyuntural, generado por el alza de los precios del petróleo a mediados de año, el cual, para impedir que afectara directamente a los consumidores, fue asumido directamente por el Gobierno, y eso, en la actualidad, ha generado una deuda con los generadores de unos 300 millones de dólares.
Es esa deuda, adicionada al subsidio prevista para el año, que ha sido enteramente cubierta por el Gobierno, la causa fundamental de los apagones que el país estuvo experimentando de manera particularmente aguda hace aproximadamente un mes.
Para solucionar el problema de esa deuda creada por el alza de los precios de los combustibles, hemos sometido recientemente a la consideración del Congreso Nacional, un proyecto de Ley que procura crear la apropiación de lugar para luego proceder a identificar alguna fuente de financiación.
Pero más allá de ese problema coyuntural, lo que procede es concentrar todos nuestros esfuerzos en la búsqueda de soluciones de carácter estructural.
Para esos fines, contaremos con la presencia, a partir del próximo 18 de este mes de diciembre, de una misión de los Emiratos Árabes Unidos, para examinar la propuesta que el Gobierno recientemente le había enviado para lograr su cooperación, como nos fue prometida durante mi viaje reciente a la región, en lo referente al sector eléctrico nacional.
Con esa misión de los Emiratos Árabes Unidos, como por varias otras alternativas, procuraremos enfocarnos en cómo aumentar la generación eléctrica durante los próximos cuatro años en unos 500 megavatios adicionales; el cómo modificar el tipo de combustible que actualmente se utiliza en la generación de las plantas, que actualmente es sobre todo fuel oil número 2 y número 6, por un tipo de combustible más barato y menos contaminante, como sería, por ejemplo, el gas natural.
En concordancia con esta última idea, propondremos la construcción de una terminal de gas natural en la costa Norte del país, que pueda servir tanto para consumo interno como para exportación al mercado de los Estados Unidos.
Estimularemos la instalación de proyectos de energía renovable, especialmente de energía eólica, o movida por viento, energía solar y biomasa.
Plantearemos la necesidad de una inversión anual, en el área de distribución, de 120 millones de dólares, a los fines de disponer de nuevos medidores y nuevas tecnología que nos permitan reducir las pérdidas e incrementar los cobros por el uso del servicio eléctrico.
Finalmente, abordaremos la necesidad de proceder a la ejecución de varios proyectos de líneas de transmisión de 138 y 145 kilovoltios por un valor de 150 millones de dólares.
Estamos firmemente convencidos que con sólo abordar de manera eficaz los aspectos previamente esbozados los dominicanos podremos avanzar hacia el siglo XXI con la convicción de que la pesadilla de los apagones será cuestión del pasado.
Con respecto a la situación de criminalidad, violencia y tráfico ilícito de drogas que vive la nación, nos permitimos, en primer término, expresar nuestra más absoluta coincidencia con su Eminencia Reverendísima, Nicolás de Jesús, Cardenal, López Rodríguez, al expresar la necesidad de enfrentar con firmeza las actividades delictivas que han conducido al país a un estado de ansiedad, de angustia, de miedo y de zozobra.
Lo he dicho en otra ocasión y ahora lo repito con mayor intensidad para todo el que tenga responsabilidad en este campo escuche con claridad cuáles son nuestras instrucciones. En lo referente a las acciones delictivas y al narcotráfico, la consigna es: Cero Tolerancia.
Para alcanzar ese objetivo, se fortalecerá el Consejo de Seguridad Nacional, a los fines de que el mismo se convierta en un órgano de planificación y formulación de políticas de seguridad, realice los diagnósticos de lugar y aplique las políticas formuladas.
Para la protección de nuestro espacio aéreo, que es por donde ha estado entrando en los últimos tiempos la mayor cantidad de drogas al país, hemos dispuesto la adquisición de los aviones Super Tucanos, así como de dos radares de alcance nacional a ser utilizados a los mismos fines.
Fortaleceremos la capacidad operativa de la Policía Nacional y la Dirección Nacional de Control de Drogas para hacer frente a la delincuencia común y organizada, así como al narcotráfico nacional e internacional, respectivamente.
El Procurador General de la República, la Dirección Nacional de Control de Drogas y la Policía Nacional deben aunar esfuerzos para elaborar un Plan Estratégico dirigido al desmantelamiento de los puntos de drogas que afectan los barrios y sectores del país.
De igual manera, la Marina de Guerra debe fortalecer las labores de vigilancia permanente de las aguas territoriales dominicanas para evitar el bombardeo de drogas, sancionando drástica y de manera ejemplar, a toda persona, civil o militar, sin importar rango o condición, que tenga algún tipo de participación, directa o indirectamente, con estos crímenes, a quienes les será aplicado todo el peso y rigor de la ley.
No escapa a mi comprensión que para salir airosos de todos estos desafíos que se ciernen sobre la República Dominicana hace falta actuar unidos como nación.
Para esos fines, estaré convocando para el próximo mes de enero a un gran encuentro de todas las fuerzas vivas del país, para que entre todos podamos definir el curso de acción que como sociedad debemos seguir en estos momentos de adversidades, infortunios e incertidumbre.
No me cabe la menor duda de que una vez más, protegidos por la magnanimidad del Todopoderoso, la República Dominicana saldrá fortalecida de esta nueva prueba a que como nación nos hemos visto sometida por el torbellino de los tiempos.
Al finalizar, sólo les deseo que disfruten junto a sus seres más queridos el próximo período de Navidad, que todos sus sueños e ilusiones logren cristalizarse y que el año venidero sea un año de paz, amor, prosperidad y bienestar para la familia dominicana.
Muchas Gracias.
Buenas Noches.
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